Archivo de Enero 2008

Aprendes (William Shakespeare)

Enero 4, 2008

Después de algún tiempo tú aprendes la diferencia, la sutil diferencia entre dar la mano y socorrer un alma.
Y aprendes que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Y comienzas a comprender que besos no son contratos y regalos no son promesas. Y comienzas a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y los ojos adelante, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño. Y aprendes a construir todos tus caminos hoy, porque el terreno de mañana es demasiado incierto para los planes y el futuro tiene la costumbre de caer en medio del hueco.

Después de un tiempo, aprendes que el sol quema si estás expuesto mucho tiempo. Y aprendes que no importa cuanto te importen algunas personas, algunas personas simplemente no importan. Y aceptas que no importa cuán buena sea una persona, ésta va a herirte de vez en cuando y tú tienes que perdonarla por eso.

Aprendes que hablar puede aliviar dolores emocionales.  Descubres que lleva años para construir confianza y sólo segundos destruirla, y que tú puedes hacer cosas en un instante, de las cuales te arrepientas el resto de tu vida. Aprendes que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las largas distancias. Y lo que importa no es lo que tú tienes en la vida, sino a quiénes tienes en la vida. Y que los buenos amigos son la familia que la vida nos permitió escoger.

Aprendes que no tienes que cambiar de amigo si comprendemos que los amigos cambian, percibes que tu mejor amigo y tú pueden cualquier cosa o nada, y tener buenos momentos juntos. Descubres que las personas que más te importan en la vida son tratadas por ti con mucha prisa, por eso siempre debemos dejar a las personas que amamos palabras amorosas, puede ser la última vez que las veamos.  Aprendes que las circunstancias y los ambientes tienen influencia sobre nosotros, pero que nosotros somos responsables por nosotros mismos.  Comprendes que no te debes comparar con los otros, pero si con lo mejor que puedas ser.

Descubres que lleva mucho tiempo transformarte en la persona que quieres ser y que el tiempo es corto. Aprendes que no importa adónde has llegado, pero sí dónde estás yendo; pero si no sabes hacia donde estás yendo, cualquier lugar sirve.  Aprendes que tú controlas tus actos o ellos te controlarán, y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, pues no importa cuán débil sea una situación, siempre existen dos lados. Aprendes que los héroes son las personas que hicieron lo que era necesario hacer, enfrentando las consecuencias.

Aprendes que tener paciencia requiere tener mucha práctica. Descubres que algunas veces la persona que esperas que te patee cuando caes es una de las pocas que te ayudan a levantarte.  Aprendes que la madurez tiene más ver con los tipos de experiencias que se viven y lo que tú aprendiste con ellas, que cuántos cumpleaños celebraste.  Aprendes que hay más de tus padres en ti de lo que suponías.

Aprendes que no se le debe decir a un niño que los sueños son tonterías, pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia que él lo creyera.  Aprendes que cuando estás enojado tienes el derecho a estarlo, más eso no te da derecho a ser cruel. Descubres que sólo porque alguien no ama del modo que tú quieres que ame, no significa que ese alguien no ama con todo lo que puede, pues existen personas que nos aman, pero simplemente no saben como demostrar o vivir eso.

Aprendes que no siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces, tú tienes que aprender a perdonar a ti mismo. Aprendes que con la misma severidad con que juzgas, tú serás condenado en algún momento. Aprendes que no importa en cuántos pedazos fue partido tu corazón, el mundo no para que lo arregles. Aprendes que el tiempo no es algo que puedas volver atrás.  Por lo tanto planta tu jardín y decora tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.  Y aprendes que realmente puedes soportar… Que realmente eres fuerte, y que puedes ir mucho más lejos después de pensar que no se puede más.  Y que la vida tiene valor y tú tienes valor frente la vida.

Nuestras dádivas son traidoras y nos hacen perder el bien que podríamos conquistar, si no fuese por el miedo de intentar

Poema de Victor Hugo (Siglo XIX)

Enero 4, 2008

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no  guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e  inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te  cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te  sientas demasiado  seguro.

Te deseo además, que seas útil, mas no insustituible. Y que en los  momentos malos,  cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan  poco,  porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e  irremediablemente,  y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que, ya maduro, no insistas en rejuvenecer,  y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros. Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de  todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y  personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un  jilguero erguir triunfante su  canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.  Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea,  y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas  está hecho un árbol.  Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que, por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a  ti y digas: “Esto es mío”, solo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere  alguno,  puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable. Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,  y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre el amor para  recomenzar. Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

Quiero (Jorge Bucay)

Enero 4, 2008

Quiero que me oigas, sin juzgarme.

Quiero que opines, sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mi, sin exigirme.

Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi

Quiero que me cuides, sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.

Quiero que me abraces, sin asfixiarme.

Quiero que me animes, sin empujarme.

Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.

Quiero que me protejas, sin mentiras.

Quiero que te acerques, sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,

que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas, que hoy,

hoy podés contar conmigo.

Sin condiciones.