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HabÃa llegado el dÃa. Ibamos a conocer al Glaciar Perito Moreno en persona. Y porqué digo que ibamos a conocerlo hoy, y no ayer cuando lo habÃamos visto? Porque hoy hacÃamos la excursión de trecking sobre el Glaciar. Una posibilidad que no podÃamos dejar de aprovechar, y volvÃa a aparecer esa pregunta que era la excusa perfecta para cualquier gasto en las vacaciones: ¿cuándo ibamos a volver a estar allÃ?.
Asà fue que, luego de averiguar acerca de las excursiones que podÃan realizarse, terminamos decidiendo realizar la denominada “Big Ice”, una excursión que partÃa a las 0900 del Puerto Bajo Las Sombras (dentro del Parque Nacional Los Glaciares) y nos dejarÃa justo al lado del Glaciar. De allà caminarÃamos unos 45 minutos bordeando el glaciar, y luego de colocarnos los grampones en los calzados, empezarÃa la caminata sobre el Glaciar, de aproximadamente 5 horas de duración, con un break de 20 minutos para almorzar y hacer pic-nic en algún lugar donde no haya mucho viento. La diferencia con la excursión de “Mini-Trecking” es que la edad estaba limitada y la duración de la caminata era más del doble, y dependiendo del grupo de turistas, se podÃan visitar lugares menos accesibles que los que realizaba la excursión de dos horas.
Nos despertamos minutos antes de las 7 de la mañana, cuando escuchamos los golpes en la puerta de la chica del hostel que venÃa a avisarnos (por las dudas), dado que no habÃamos contratado la combi que nos podrÃa llevar hasta el puerto (además de que no habÃa lugar). Es por esto que debÃamos ser puntuales, dado que debÃamos hacer los 80 kilómetros aproximadamente que separan a El Calafate del Parque Nacional. Además pasarÃamos por una estación de servicio, para comprar algo para almorzar y llevar agua caliente para nuestro “mate cocido on ice”, que tomarÃamos después de almorzar (que nos vino bien para calentar un poco el cuerpo).

A diferencia del resto del viaje, ese dÃa habÃamos sido muy puntuales (ninguno querÃa perderse la excursión que nos habÃa costado $AR 375 a cada uno, de ahà la celeridad en nuestros movimientos matutinos). Hasta Mauro, el que solÃa levantarse último, estuvo de pie antes que yo si mal no recuerdo. A eso de las 7 AM sonó “Your Love”, tema que ponÃa de despertador, del grupo ochentoso The Outfield (que tanto me jodÃan a mà con que lo escuchaba muy seguido, resultó que Oscar también lo tenÃa en uno de sus cds de mp3 para el coche)…
El clima parecÃa no acompañarnos. HabÃa amanecido medio nublado, en el camino tuvimos un poco de llovizna, y de hecho hasta en el puerto llovÃa, salÃa el Sol, se nublaba, hasta pudimos ver el arco iris sobre el Perito Moreno. Nada iba a impedir que hagamos nuestra excursión! jaja… lo que si recordamos el frÃo que se sentÃa en el puerto, esperando el bote que nos cruzarÃa para empezar la caminata.

¿Turistas Argentinos? Bien gracias. Eramos diez personas que ibamos a realizar la excursión, y los únicos tres argentinos eramos nosotros: luego habÃa dos ingleses y cuatro holandeses.
HabÃa dos guÃas, uno nos hablaba en castellano mientras que otro se dedicaba a hablarle a los turistas extranjeros. ComenzarÃamos la caminata de 45 minutos, que entiendo fue bordeando el cerro Moreno, y debÃamos lograr una altura considerable para poder subir al glaciar (que sus paredones llegan a tener entre 40 y 50 metros aproximadamente). La caminata era lenta, por lo cual nos permitÃa ir admirando desde el costado al Glaciar, y ver como existÃa un lÃmite entre la tierra y el enorme hielo! increible!
Llegamos a una carpa, donde estaban todos los grampones, y ahà nos medÃan el tamaño del zapato para que cada uno lleve un par que le vaya bien en el pie, y seguir camino hacia la última parada previo a caminar sobre el glaciar.
Por fin llegamos a la zona que se llama “Ventisquero” y allà comprendimos cual era el motivo por el cual se llamaba asÃ. El viento que habÃa llegaba a casi boltearnos. Nuestro guÃa decÃa “Luchen contra el viento, no se dejen vencer” jaja. En ese momento pensábamos (y digo pensábamos porque cuando terminó la excursión, lo validé con mis dos amigos): “Si toda la excursión va a estar acompañada de este viento, mejor me quedo”. Era muy molesto el viento, pero al pasar la primer loma de hielo, el viento cederÃa bastante, y serÃa algo muy soportable, que comenzaba a pasar desapercibido en contraste con el desierto de hielo que empezabamos a recorrer.

Ibamos en fila, teoricamente no debÃamos apartarnos de la fila para ir todos juntos, pero era imposible a cada rato, pedirle a alguien que tome una fotografÃa. Sólo habÃa que tener cuidado con las grietas, que a simple vista se veÃan con intensos colores azules, que nunca llegaban a ser negros, increibles.
 
Visitamos unas cuantas zonas donde se formaban “cuevas”. El glaciar tiene rÃos internos, los cuales pudimos ver, fruto del deshielo constante en el que se encuentra. Vimos una especie de grieta de muchos metros de profundidad, a los que yo habÃa conocido como “pulmones del glaciar”, donde se veÃan distintos cursos de agua, y además se escuchaba el correr del agua, muy impresionante a la vez que fascinante.


PararÃamos para comer algo a eso de las 1300, y luego nos darÃan unos alfajores para reponer un poco de energÃas. ParecÃa mentira estar almorzando sobre un glaciar jaja, y tomando mate cocido caliente, que una vez servido, se enfriaba bastante rápido.
Luego seguirÃamos dos horas más caminando y recorriendo diferentes lugares, que no dejaban de maravillarnos. El cielo se habÃa abierto bastante (el clima según nos comentaban, es muy cambiante en el Parque, por lo cual en un momento podÃa estar lloviendo y a los minutos tener un Sol increÃble), por lo cual habÃamos tenido mucha suerte. No hacÃa frÃo, pero cuando comenzaba a soplar el viento, era necesario estar abrigado. Campera, guantes y gorro, al igual que lentes de sol y protector solar, era indispensable para poder hacer la excursión.

Comenzabamos a ver el hielo “sucio” (sucio por la tierra y piedras de todos los tamaños que va arrastrando y levantando cuando el hielo se desplaza), y eso nos daba la pauta que estabamos regresando de a poco al camino de tierra, el cual recorrerÃamos durante 45 minutos más para llegar al refugio y aguardar el bote que nos devolverÃa al puerto.

Por último, nos sorprenderÃan en el camino de regreso, en el bote, con un whisky y un alfajor para brindar. “Salud, Cheers” gritó el guÃa, con un hielo en su mano (del glaciar obviamente, el cual picó para colocar en nuestros vasos).

Y ahà se iba el Perito, mientras Mauro y yo pedÃamos un deseo lanzando nuestro hielo al lago. Qué recuerdo, inolvidable para toda la vida.
