Cerca…Rosario siempre estuvo cerca

La impresión que nos había quedado de la ciudad de Rosario, luego de la inundación de la provincia de Santa Fe por marzo, en nuestro viaje anterior, había servido lo suficiente como para que volvamos y conozcamos la ciudad un poco más a fondo de lo que lo habíamos hecho (en realidad, no habíamos conocido demasiado).

Fue entonces cuando el feriado del 25 de Mayo, decidimos irnos rumbo a esta ciudad, que nos esperaría con un día espectacular. Debo reconocer que levantarse aquel viernes, con el frio que hacía en Buenos Aires, a las nueve de la mañana, daba como para quedarse durmiendo un par de horas más y aprovechar para dormir.

Nuevamente, el viaje fue impecable, y Rosario nos recibía con un sol espectacular.

Bandera Flameante (Rosario)

Visitamos el Monumento Nacional a la Bandera, y esta vez sí subimos para desde el mirador, poder tomar alguna fotografía y contemplar a la ciudad y el río Paraná, que se puede observar perfectamente desde la parte superior del monumento. Además, el imponente puente Rosario-Victoria (o Victoria-Rosario para los residentes en Entre Ríos,,, haya paz…).

Era otra imagen, además de estar en una fecha patria en el monumento a la bandera, la Ciudad completa estaba enbanderada de celeste y blanco.

Fue bastante impresionante aquel 30 de marzo, ver las luces que bordean al puente Rosario-Victoria, como iban descendiendo en el Río hasta casi desaparecer de nuestra vista. Nosotros pensabamos que el Río había inundado el puente (bue, para tanto no era che!). Pero pudiendo ver ahora el puente, de día y de noche, pero sin haber pasado un temporal de por medio, nos dimos cuenta que las luces del puente también descendían, y es porque la ruta comienza a estar a la altura de lo que llaman “las islas”. El camino a Victoria, que son menos de 100 kilómetros, se realiza atravesando el puente y luego siguiendo la ruta, la cual se encuentra entre pastizales y donde se forman “islas” con el agua de la lluvia.

Puente Rosario-Victoria (Atardecer by Mauro)

En Victoria, en la oficina de turismo, dan bastante información acerca de las cosas que se pueden hacer en el pueblo. Entre ellas esta la visita al cerro de la matanza, el casino, “el museo ovni”, la abadía del Niño Dios, y conocer el casco histórico de la ciudad.

Lo que más nos gustó de todo el pueblo, fue la abadía, donde pagando una especie de entrada o bono contribución, nos hicieron una guía por toda la abadía, y luego pudimos comprar algunos productos que realizan los monjes benedictinos.

Abadia del Niño Dios (Victoria)

El museo ovni,…… [lo dejo a criterio del lector, yo no tengo palabras]

Esta vez, paramos en otro hostel, dado que no conseguimos en uno de los que queríamos. Entre nuestros compañeros de habitación, el segundo día, llegaron dos japoneses, que no se qué es lo que hacían, sólo nos irrito bastante que alrededor de las ocho de la mañana, comenzaban a revolver en sus bolsos, y tenían miles de bolsitas (esas bolsitas de supermercado que hacen ruido), y fue tal el ruido y el tiempo que estuvieron “buscando” algo en sus bolsos, que obviamente no podíamos dormir, además de que dejaban la puerta abierta de la habitación, y obviamente, entraba mucho frío.

Ah, y el piso era de madera, y el ruido que hacían con las zapatillas no se los puedo explicar… insoportables.

Eso es todo por ahora…

Un saludo!

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