Quinto Acto: Cerro Bayo

Lejos había quedado la oficina, el ruido de los colectivos, el noticiero, los problemas de transporte de todos los días de los subtes y trenes. Ya empezábamos a sentir el aislamiento de toda la rutina que nos acompaña la mayoría del tiempo durante el año. Quizás sólo nos hacía recordar la rutina nuestro compañero de habitación, con el cual pocas palabras hemos podido cruzar en nuestro paso por la Villa. Cuando llegamos la primer noche al hostel, nuestro compañero estaba durmiendo, y nosotros irrumpimos alrededor de la 1 AM para poder ducharnos y acomodar nuestras mochilas y bolsos en la habitación. Temprano, por la mañana, a eso de las 6.30, nuestro compañero se tomaría revancha: se cepillaba los dientes con tanto esmero y dedicación, que el ruido del rozamiento del cepillo con su dentadura nos despertaba, y fue ahí cuando lo saludé por primera vez (aunque mi cara no habrá sido la mejor). Trabajaba en una obra cerca del hostel, pero era nativo de la capital de Neuquén, y su estadía en la Villa duraría al menos tres meses más, fue lo poco que supimos de él, en los efímeros encuentros matutinos cuando nos despertaba. Ahora, a la distancia, y recapitulando las frases de mis compañeros de aventura, no sería él realmente “el loco del cepillo“?

En el Cerro Bayo existían muchas actividades para hacer (rapel, arquería, caminatas, bicicleta, etc.). Nosotros subimos con la intención de hacer cumbre, y tener una vista panorámica de Villa La Angostura, y además cada uno optó por hacer una actividad.

 Cumbre en el Cerro Bayo (la tapa del disco?)

En mi caso fue el arco y la flecha lo que me llamó más la atención para hacer, mientras que los chicos optaron por rapel. Bueno pensé que el arco y flecha sería algo profesional (como uno suele ver en las olimpíadas), pero no fue así. Así que no habrán sido más de 50 flechas que habré lanzado, y sólo una de ellas dió casi en el centro (10 puntos). Muchas hasta se fueron del tablero.

Cerro Bayo (vista panorámica de Villa La Angostura)

Hay que hacer una mención especial a los bichitos (tabanos) que nos molestaron en gran parte de nuestra estadía en la Patagonia, sobre todo cuando subíamos cerros o estabamos a alguna altura considerable. Muy molestos por cierto, y la única forma de combatirlos era espantándolos…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: