Décimo Acto: Una excusa para volver (y sino, hay que inventarla)

Camino a El Chaltén 

Obviamente hablo de “El Chaltén” (o su verdadero significado, la montaña humeante). Así la llamaban los tehuelches, creyendo que era un volcán. Hoy en día es una insignia de alpinistas, que esperan los pocos días al año en que se ve al Fitz Roy sin nubes a su alrededor, para salir inmediatamente a escalarlo. Como verán en las fotos, siempre tiene nubes alrededor, lo que hace que las personas que llegan a verlo en un día despejado sean “privilegiadas”, y comprender su significado en tehuelche.

Luego de habernos acostado de madrugada, en Gobernador Gregores, en el hospedaje “Mariel”, que no era más que la casa de una señora, a la que agradecemos por habernos atendido a las 5.30 de la mañana jajajaja… ya que estabamos agotados gracias a la ruta 40, el camino desde Bajo Caracoles había sido bastante largo, interminable diría yo. Encontramos un excelente lugar para dormir, y dada la hora en la que llegamos, no había problema con el check out.

Nos levantaríamos a eso de las doce del mediodía, e iríamos a solucionar un problemita del coche (había un ruido raro cada vez que acelerabamos jaja). Despúes de buscar a algún mecánico en todo el pueblo (o se habían ido a hacer algún auxilio, o se habían ido a almorzar, o no podían antedernos)… encontramos a un buen hombre (en principio), que inmediatamente me hizo poner el coche en la rampa y a los pocos minutos me dijo “¿sabes cual es tu ruido? Éste” mostrando en su mano una piedrita que habitaba entre el escape y el chapón. Digo buen hombre hasta el momento en que acotó “nuestras rutas no estan hechas para estos autos… y no las arreglamos para que no se llene la Patagonia de porteños”,… sin palabras… lástima que ya le había dado los veinte pesos de propina, porque no nos quiso cobrar. Lo que, lamentablemente, no se dan cuenta algunas personas, es que muchos de los pueblos que bordean la ruta 40 o estan de paso, viven gracias al turismo.

También buscamos una gomería, para ver si podíamos comprar un neumático nuevo (el que habíamos pinchado camino a la Cueva de las Manos), la historia no fue muy distinta a la búsqueda del mecánico. Gente apurada por ir a almorzar, otras haciendo auxilios en no se donde, era en vano seguir buscando alguien que nos ayudara jaja.

Me tocaba manejar a mí, así que emprendimos camino a El Chaltén, era el último tramo para llegar al próximo destino. El tramo desde Gobernador Gregores hasta El Chaltén, en cuanto al ripio, esta en muy buen estado. Nos permitía llegar a los 90 kilómetros por hora, a excepciones de algunas curvas donde había mucha acumulación de piedras, o bien el sendero estaba un poco alto y chocaba con nuestro cubre carter. Pero sin dudas fue el tramo en mejor estado de toda la ruta 40.

El desvío a El Chaltén esta asfaltado, y lo que empieza a molestar un poco es el fuerte viento que se comienza a sentir, y por eso hay que tener cuidado con las velocidades máximas, no vaya a ser cosa que uno salga volando por la ruta con auto y todo. Estos últimos cien kilómetros, se hacen en seguida. De fondo se tiene constantemente como paisaje, la cumbre del Fitz Roy y el resto de las montañas de la zona, hasta los cuertos de las Torres del Paine, ni hablar del lago Viedma, que también es hermoso.

El Chaltén (desde la ruta)

Luego de para en el mirador que está en la ruta, comenzamos a recorrer el pueblito, y terminamos en un hostel que se había estrenado hace muy poco tiempo. Por lo cual, nuestra habitación estaba impecable, hasta alfombrada. Mauro cocinó su especialidad otra vez: fideos con atún, jardinera y choclo, y tomamos uno de los seis vinos que llevabamos en el equipaje, a modo de festejo jaja.

El Chaltén (mirador)

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Una respuesta to “Décimo Acto: Una excusa para volver (y sino, hay que inventarla)”

  1. virginia Says:

    Estimados amigos: tuve el privilegio de conocer El Chalten en febrero de este año en un día diáfano sin una sola nube durante todo el trayecto desde El Calafate a El Chalten. Realmente me pareció un lugar imponente, mágico, mavarilloso. Al llegar al pueblito rodeado de esas inmensas montañas pensé “este es mi lugar”. Amo mi pais, Argentina, y creo que hay muchos argentinos que no conocen ni el 10% de todo lo maravilloso que tenemos aquí. Aparte más recorro la patagonia y más me sigue conmoviendo. Me falta recorrer bastante, uno de los caminos que me gustaría hacer es la Ruta 40 desde Bariloche hacia el Sur. Saludos!!
    Virginia

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