Pasos al costado (Turf)

Es hora de dar un paso al costado. Quizás no sea definitivo. Pero prefiero hablar en el aquí y ahora, y haciendo referencia sólo al presente, es un buen gesto dejar que el semillero del fútbol crezca, y los que estamos más cerca de los 30 dejemos ese lugar.
Sin dudas que el fútbol me ha dado alegrías, desde la época de la escuela primaria, donde cada minuto libre, por pocos que sean, eran aprovechados para jugar a la pelota. Pelotas de media, de plástico, de cuero, de goma (las macu se acuerdan? que se iban deshaciendo) usabamos en los recreos para divertinos. En las horas libres, y hasta los días que sólo ibamos a la escuela después de hora para buscar un lugar libre para poder patear un rato. No importaba si eramos pares o impares, dos ya bastaba para asegurar un poco de diversión. Por suerte la escuela siempre brindaba algún lugarcito para nosotros, por más que no era una actividad programada.
Mis inicios no fueron muy buenos. Me había ido a probar en el fútbol “interno” de la escuela, que se hacía los sábados. Había uno de los padres que si uno no jugaba muy bien, hacía acotaciones o comentarios que, en esa época de mentalidad débil, nos podía generar algún miedo o alguna pared, para pensar “juego mal, no vengo más”. Y así fue, fui dos sábados, y no fui más. Pero no iba a privarme de jugar, porque me gustaba. Al margen que en esa época sólo sabía defender (entiéndase por defender “en cuanto agarraba la pelota le pegaba, no importaba donde, para despejar el área”). Así fue que empezamos a ir al Parque Avellaneda con mis amigos más cercanos (de ese grupo sólo quedan 2 hoy en día). Hasta que la moción del fútbol era tal, que comenzamos a ir a una canchita de futbol 5 debajo de la autopista. Alquilabamos los sábados, en esa época el mediodía era nuestro horario. Luego se agregó el segundo partido semanal, era los lunes por la noche (siempre eramos los mismos los lunes, partido “desafío” que le llamabamos). Empezamos a organizar un mini torneo entre nosotros, aunque en realidad no era mini ya que involucraba casi a la mitad de nuestro curso (sumábamos 20 entre compañeros y algunos otros chicos que eran amigos pero no iban a la escuela).
El fanatismo había llegado a tal punto, que habíamos formado 4 equipos, alquilabamos dos horas de cancha, y por sábado se jugaban dos encuentros. Todos contra todos (lo que llamamos round robin en sistemas), ida y vuelta. Uno de nosotros oficiaba de árbitro (de los equipos que esperaban el segundo partido y viceversa). Tarjeta amarilla y tarjeta roja. Silvato también. Eramos profesionales. Planillas con goleadores, posiciones, estadísticas. Qué recuerdos. Llegamos a organizar dos torneos, el tercero no logró tener quorum.

Equipo histórico (deportes en el recuerdo se queda corto)

Equipo histórico (deportes en el recuerdo se queda corto)

Otro equipo histórico. Juntamos las tapitas de Villavicencio para canjearlas por las camisetas (sanos no?)

Otro equipo histórico. Juntamos las tapitas de Villavicencio para canjearlas por las camisetas (sanos no?)

Después vinieron los partidos que comenzaban a integrar gente de todos lados. El objetivo era uno solo: jugar. Empezaron los desafíos entre equipos de algún conocido y el que podía formar. Luego con gente del trabajo. Después con mi hermano, él tenía su equipo y yo el mío. A veces se llegaban a momentos de bastante tensión frente alguna jugada fuerte, pero en fin, así es el fútbol. Sin ponerle pasión, es lo mismo jugar al metegol. Aunque han desfilado todo tipo de personajes por nuestros partidos: algunos no gritaban goles, otros parecían no tener sangre, les daba igual ganar que perder. En fin.

Los Domingos

Los Domingos

También empezaron, gracias al pertenecer a una empresa bastante grande, los torneos de la empresa. Participé tres años en diferentes equipos. Con uno de ellos llegamos a cuartos de final, y perdimos. Ahí si todo era más serio: camiseta con número, pantaloncito, árbitro, dos tiempos de 20 minutos y el descuento.

Marzo 2007 en Doblas

Marzo 2007 en Doblas

Después llegó lo que denominé el 11-N (11 de Noviembre de 2006), el día en que terminé por lastimarme mi rodilla. Dos meses después me operaría, y volvería a jugar el 14-J (14 de julio de 2007), luego de hacer una muy buena rehabilitación que me permitía volver casi a los siete meses después de la operación. En ese momento las ganas de volver a jugar eran muy altas, y ganar confianza partido tras partido.
Al principio los partidos fueron un poco salteados, hasta que logramos regularidad a medida que avanzabamos hacia fin de año.
Llegaba el 2008, las vacaciones cortaban la temporada. Y en marzo volvíamos otra vez con el fútbol. Y otra vez sentí una molesta, pero en mi otra rodilla. No fue igual que la lesión anterior, porque si bien dejé de jugar en ese momento, pude continuar con el gimnasio y la natación. Todavía el diagnóstico no esta firme (es como decir que un juicio no tiene “sentencia firme”), pero sea cual fuere, hoy siento la etapa del fútbol terminada en mi vida.
Es por eso que antes que mi par de botines estén muertos de risa en el placard, qué mejor que lo disfrute mi querido amigo (y nieto de Elsa) Brian, a quien también aprovecho para volver a agradecer su compañía en aquel olvidable verano del 2007, cuando recién operado compartíamos tardes jugando al fútbol en la play station de Maurito, y las primeras caminatas por la pista de atletismo del querido Parque Avellaneda.

Entrega de las 3 tiras

Entrega de las 3 tiras

Bueno se preguntarán que hace toda esta historia, en la categoría de letras de canciones. Es porque la letra de esta canción me parece justa para este momento. Ahí va! Abrazos de gol. Dyego.

Nunca dormí tan poco
Tal vez viva demasiado
No reconozco el punto justo
Donde hay que frenar
Me preguntaba lo que había dado
Y lo que me habían dejado
Me respondieron que la vida hay que aceptar
De cualquier modo que te toque
Está bien
De cualquier modo que te toque
Está mal
Mejor abrir los ojos para saber
Lo que te gustaría hacer
Debo haber estado
Dando pasos al costado
Paralizado por el miedo de saber la verdad
Me imaginaba que lo que habíamos pasado
Había quedado pisado
Pero encontramos una nueva forma de hablar
De cualquier modo
Y es el momento en que todo
Comienza de vuelta
Mi corazón está alerta
Y el tuyo también
Todo este tiempo vivido
Me sirve de ejemplo
Para no volver
Para no volver
Para no volver a caer.

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