Mensajes para el alma (Alin Austin)

No te impongas límites. Son muchos los sueños que esperan ser realizados. Las decisiones son demasiado importantes para dejarlas al azar. Procura alcanzar tu meta, tu objetivo, tu recompensa.

Si a veces sientes que no encajas, bienvenido al club. No mantengas en silencio tu voz interior: permítete escucharla. Procura estar en buenos términos con la persona que vive dentro de ti. No cuesta nada ser un espíritu libre.

Si tu autoestima cae por la borda, arrójale un salvavidas. Recupera la clama, estés donde estés. No te conviertas en tu crítico más despiadado; sé tu mejor aliado. Porque te lo mereces. Y punto.

Muchos tenemos un mapa de carreteras que indica el curso que imaginamos que deberían tomar nuestras vidas. Es importante avanzar en la dirección correcta, pero si quedamos atrapados por las preocupaciones sobre nuestro destino final, olvidamos disfrutar del paisaje de cada nuevo día. Recuerda que algunas de las secretas alegrías de la vida no se encuentran en afanarse en ir desde el punto A hasta el punto B, sino en inventar algunos otros puntos imaginarios a lo largo del camino.

El viaje que estás realizando es magnífico. No temas explorar territorio desconocido. Si llegas a perderte, vas a tropezar con algunos de los descubrimientos más interesantes que puedas hacer. Deambula por caminos que nunca has recorrido, o por otros que jamás volverás a tener la oportunidad de recorrer. La vida no es una guía de viaje que debes seguir. Es una aventura que hay que emprender.

El tiempo no puede arrebatar nada de lo que ya ha sido otorgado: tus tesoros de los días pasados siguen siendo tesoros, y tus recuerdos más preciados perdurarán por siempre. A medida que avanzamos, aprendemos que la vida no es una enorme joya que podemos sostener – o perder – en nuestras manos. Cada uno de nosotros es un reloj de arena. Y en el transcurso de nuestras vidas debemos retener los diamantes que aparecen entre los granos de arena que caen.

Persigue tus esperanzas y tus sueños mientras puedas. Mientras el deseo aún está inflamado. Cuando la oportunidad te sale al paso. No te conviertas en un barco que se queda en puerto, sin alejarse nunca de su seguridad. No quedes enredado en “tal vez… tal vez, algún día”. Muchos te dirán que cuando “tal vez… tal vez algún día” llega, suele ser demasiado breve, y damsiado tardío. Es posible que ya sea un poco más tarde de lo que crees. Si realmente quieres hacerlo, hazlo mientras puedas. Sé valiente… y sal a navegar con tus sueños.

No pienses que estás obligado a elegir entre opciones tradicionales. La disyuntiva entre ser un gran pez en un pequeño estanque, o un pez pequeño en uno grande, puede carecer de relevancia ante lo que tu espíritu desea hacer. Tal vez necesites ser una trucha moteada en un río agreste, o un pez volador en un mar tropical. Los casilleros estáticos no han sido hechos para la gente como tú.

Si tu búsqueda de fortuna te obliga a sacrificar algún aspecto de tu salud, tus prioridades están invertidas. Tu condición física es tu brújula; ella te dirá si avanzas en la dirección correcta, o si vas por mal camino. Las personas de tu mundo cuentan contigo, no con tu chequera. Sé precavido. Valora las diferencias. Piensa en los precios que hay que pagar.

El secreto de la vida es sacar el mejor partido posible de lo que acontece. Hacer de cada día algo nuevo y puro. Sal en busca del conocimiento y la experiencia. Permite que tus preguntas y tus respuestas se reconcilien. Y haz cuanto esté a tu alcance para recordar… La mejor clase de aprendizaje proviene de una sonrisa con conocimiento.

Las lecciones que se recuerdan con más facilidad son aquéllas que se aprenden de la manera más ardua. Cuanto más alto está el techo que deseas alcanzar, tanto más importante es subir por las escaleras.

No analices a la gente con un microscopio; obsérvalos desde una distancia adecuada. Y deja sitio para la compasión en el espacio intermedio.

Vas a descubrir qué debes hacer cuando asomen las dificultades. Los problemas van y vienen tan naturalmente com las estaciones. Una solución para recordar es que a veces puede ser mejor hacer algo incorrecto por una causa justa, que algo correcto por una causa equivocada.

Al contar tu vida, escribe el mejor libro que puedas escribir. Que haya en él páginas de comprensión, y relatos de dificultades vencidas. Llena tu narración de idilio, aventura, poesía e hilaridad. Haz que cada capítulo refleje el tiempo bien empleado. Haz frente a tus obligaciones, pero tómate el tiempo necesario para acoger tus aspiraciones. Si vives de acuerdo al potencial que tienes, jamás te verás obligado a disimular las decepciones.

Repara en que nunca es demasiado tarde. Haz cosas extraordinarias de manera extraordinaria. Ten salud, ten esperanza y ten felicidad. Tómate el tiempo necesario para soñar con las estrellas.
Y jamás olvides, ni un día siquiera, qué especial eres.

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2 comentarios to “Mensajes para el alma (Alin Austin)”

  1. Angela Says:

    me gusta mucho

  2. ciara Says:

    Hermosas palabras, gracias por compartirlas.

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