Misionando

Era nuestra llegada a la escuelita de Santa Catalina. Los chicos que concurrían a la escuela, dejarían por una semana de dormir en ella, para darnos lugar a nosotros y hacer base allí. Santa Catalina es una de las escuelas a las cuales toda la comunidad lasallana le llevaba ayuda. Pero los chicos nos esperaban ansiosamente cada año, para el comienzo de la primavera. Los caramelos y un abrazo es lo que esperaban de nosotros ni bien descendíamos del camión de gendarmería.

Con los chicos de la escuela de Santa Catalina

Con los chicos de la escuela de Santa Catalina

En ese momento creo que es cuando tomé conciencia de todo lo que habíamos hecho: desde primer año hasta cuarto año de la secundaria, juntando diarios, organizando bailes, vendiendo ya el último año las calcomanías insignia de nuestro viaje, juntando todo tipo de donaciones, armando la caja con alimentos (y golosinas) que cada familia lasallana enviaba a una familia del norte junto a una carta. Clasificando, embalando, poniendo carteles a las cajas con los destinos, subiendo todas las encomiendas a los camiones del correo (si mal no recuerdo enviamos dos camiones completos). En fin, todo ese esfuerzo tomaba dimensión cuando pisamos las primeras escuelas. También es cuando uno pensaba que nada alcanzaba para suplir la pobreza de esas zonas, aunque algunas escuelas se encontraban con mejores condiciones (edilicias, económicas, etc.) que otras. Algunas eran más accesibles que otras. Los maestros rurales hacían un gran esfuerzo, como los chicos, para ir a educarlos.

Con los chicos de otra de las escuelas

Con los chicos de otra de las escuelas

Recorrimos muchas escuelitas, alrededor de 10 si mi memoria no me falla. Con los chicos de Santa Catalina es con los que más tiempo pasábamos, dado que desde la tarde preparabamos la cena y nos quedabamos jugando y hablando con ellos. También organizamos misas, dimos algunas “clases” (más que clases eran charlas) de catequesis. En alguna de ellas, también haríamos el típico partido de fútbol en la altura, contra gendarmería y los chicos. No recuerdo el resultado, sólo que uno se agitaba un poco a más de 4.000 metros de altura.

Casira era nuestro destino final, dado que era la escuela que veníamos apadrinando desde hace 18 años en aquel momento. Cuando llegamos, nos sorprendimos gratamente de que era una de las más avanzadas y con más recursos. De hecho, tenían ganado ovino (ovejas), e inclusive una de las donaciones que pudimos hacer con el esfuerzo de toda la escuela, fue llevarle más ovejas. Tenían edificios de ladrillos, construídos (si mal no recuerdo) por los mismos alumnos que habían viajado en oportunidades anteriores. También hacían vasijas de todo tipo, de las cuales nos llevamos un recuerdo dado que nos regalaron a todos una de ellas.

Creando vasijas con barro en Casira, Jujuy

Creando vasijas con barro en Casira, Jujuy

Casira esta en el límite con Bolivia. De hecho, alejándonos unos metros de la escuela, encontramos el hito geográfico que divide a ambos países. Allí varios nos sacamos una fotografía (la cual no encontré por ningún lado), pero si encontré a este burro que estaba en nuestro camino.

Burro en Casira, Jujuy

Burro en Casira, Jujuy

Los chicos de la escuela de Casira se despidirían de nosotros regalándonos una canción muy emocionante, que creo que todos los que la escuchamos podemos recordarla. Y obviamente, nuestro himno nacional.

En Santa Catalina, como despedida, nos prepararían pizza casera, junto a unas cuantas canciones que tocarían los chicos de la misma escuelita.

Cena despedida en la escuelita de Santa Catalina

Cena despedida en la escuelita de Santa Catalina

Ese fue nuestro viaje misional, al cual todos coincidíamos en querer volver algún día, por la enseñanza de valores y el intercambio cultural con nuestros hermanos de otras partes de nuestro gran país. Pero siento que de alguna manera volvimos, y seguimos yendo, cuando nos llega la calcomanía de los últimos viajes a nuestros hogares como egresados, para colaborar con los nuevos misioneros.

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Una respuesta to “Misionando”

  1. Angela Says:

    Hola, soy estudiante de Diseño industrial (UBA) y estoy investigando sobre el pueblo de Casira. Me gustaría contactarme con ustedes que compartieron experiencias junto a ellos.
    Saludos!
    Angela

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