-1 día

Por fin había llegado el gran día. El día en que comenzaba la aventura Lanin 2008. Horas antes mi compañero de aventura ya había confirmado su presencia y habíamos estado ultimando detalles de las mochilas. Alrededor de 12 kilos estaban ambas mochilas y de a poco se acentuaba eso de empezar a dejar cosas prescindibles. Ale cargó con su GPS, y por mi parte distribuí entre los dos las botellitas que llevabamos para festejar “nuestra cumbre”, cualquiera sea. Cada una era casi medio kilo! Y encima yo estaba con la paranoia de que la botella pueda explotar en el avión, y su corcho causar una rotura en la cabina, y causar un desastre. Estaba nublado en Buenos Aires, pero los pronósticos para San Martín de los Andes parecían ideales a la distancia: todo despejado. Abría estas páginas y aparecían soles radiantes, pero que hacían desconfiar sobre el grado de actualización de la información, o bien si serían sólo unas lindas imágenes de un sol feliz con lentes negros.
Sonó el celular, era Ale para avisar que estaba con el remis que nos dejaría en Aeroparque. A todo esto, nuestro vuelo (el AR1664, cómo olvidarlo) había sido reprogramado el día anterior: flor de susto. Cuando abro el mail que nos habían enviado, no encontraba diferencia alguna con los datos del vuelo original. Pero sí, la había. El avión llegaría 20 minutos antes de lo planeado, ya que no haría la escala prevista que tenía (que nunca supe cual era). Lo más cerca que estuve de averiguarla fue cuando pensé si la escala que habían eliminado no sería justo nuestro destino. Pero no, luz verde. Ahí es cuando siempre me recuerdo: el 99% de los pensamientos fatalistas o trágicos que uno tiene, nunca ocurren.
Ya en el aeropuerto, con nuestro chek-in hecho por adelantado por web, supimos que nuestras balanzas andaban bien: 11 kilos era el peso que marcaba la balanza cuando despachamos el equipaje. Evitamos la tasa de embarque que tuvimos que haber pagado si superabamos los 15.
Todo listo, sólo restaba esperar a las 11.30, hora en que embarcabamos.
El viaje en avión, por Aerolíneas Argentinas, fue impecable. Puntualidad, y un vuelo sin sobresaltos. Lo más abrupto fue e l aterrizaje, pero nada importante. Desde el avión tuvimos la suerte de poder ver al Volcán Lanin, y alineado detrás de él (luego lo sabríamos) el Villarrica (en Chile). Sublime se veía la cumbre del Lanin por sobre las nubes, y todavía no me entraba en la cabeza cómo nosotros estaríamos por esas alturas, cuando lo estabamos mirando desde el avión. Atiné a gritar “parada chofer”, para ahorrarnos unos cuantos pasos, pero no (no me escuchó).
“Les damos la Bienvenida a la Ciudad de San Martín de los Andes. La temperatura es de 9ºC…” nueve grados! y muchas nubes. Todo cubierto, muy diferente al cielo celeste qeu se veía desde el avión por encima de las nubes. Pero me ponía feliz por el comentario que me había hecho Silvina (una de las empleadas de la agencia de turismo con la cual pude hablar unas cuantas veces por teléfono) cuando le había preguntado cómo estaba el clima y respondió: “los chicos estan bajando con mucho calor”. Con temperaturas que llegaron a superar los 30ºC, la verdad no me imaginaba estar cargando con poco más de 11 kilos en la espalda, ascendiendo, con 30ºC de temperatura. Por eso mi alivio, y el de Ale.
Luego de recuperar nuestro equipaje, nos encontramos con Adrián (mi contacto de la agencia de turismo y quien nos iba a trasladar al hostel que habíamos reservado). Luego de una grata bienvenida, nos preguntó unas cuantas veces si habíamos estado haciendo algo (se refería a algo de ejercicio). Bueno por mi parte sí, y Ale también, había empezado hace poco más de 1 mes el gimnasio, pero ambos habíamos hecho cuanto estuvo a nuestro alcance.
22 Kilómetros nos separaban de la ciudad de SMA al aeropuerto, kilómetros que sirvieron para hacer una lista mental de todas las dudas que se nos venían a la cabeza para preguntar al guía, quien pasaría a las 17 por el hostel para la revisión de equipos.
Gente de todas partes del mundo viene a realizar el ascenso al volcán Lanin, inclusive muchos turistas extranjeros que se encuentran de vacaciones, a veces improvisan y se suman a este tipo de excursiones.
Santiago, el dueño del hostel, nos aguardaba en la puerta para recibirnos. Sus primeros comentarios coincidían con la información que teníamos desde Buenos Aires: mucho calor. De los últimos que habían subido, pocos habían llegado a la cumbre, y se habían despertado a las 16 del otro día, para ir a comer un asado. El cansancio, pero al mismo tiempo la satisfacción de haber estado allí, parecían ser el equilibrio perfecto para lograr una paz interior que a veces, en la ciudad, uno suele desconocer. Al menos fue lo que me sucedió a mí.
Pero el clima había cambiado. Adrián nos despide y nos comenta que nuestro Guía sería Luis (o al menos el referente que teníamos nosotros por el momento). Luis vendría a hacer la revisión de nuestro equipo, para verificar que no falte nada, y que tampoco sobre. Eso fue lo mejor: nos sorprendimos porque muchas cosas pudimos dejarla, ya que ellos contaban con algunas cosas en el refugio (por ejemplo plato, jarro y cubiertos). También pudimos alivianar la carga dejando unos cuantos pares de medias, alguna que otra remera. Pero no vayamos tan rápido, al otro día se nos agregarían otras cosas que quizás no habíamos tenido en cuenta, además del agua y la comida.
Completamos la ficha médica, y dispara: “¿y con la rodilla como te sentis?”. Si bien hace casi dos años de la cirugía, me parecía un dato por demás importante colocarlo en la ficha, pero al haber tenido la grata experiencia del Champaquí, me sentía confiado y seguro, pero sin dudas que esto aumentaba un poco más la exigencia física.
Todo listo, algunas indicaciones, pagamos el resto de la excursión, y al otro día nos volveríamos a ver las caras 6.30 para comenzar la travesía hacia el Lanin.
Parecía increible, pero ahí estabamos, aguardando con mucha emoción, y algunos destellos de ansiedad, lo que venía planeando hace más de 5 meses.
Fuimos a comprar algunas cosas para el desayuno (cuando recordé que le hostel Ladera Norte incluía desayuno, tarde!), el agua para portear el día siguiente, y a cenar.

Vivía un clima de “vacación”, pero por sobre todas las cosas de “aventura”, que últimamente estoy intentando disfrutar cada vez más seguido.

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Una respuesta to “-1 día”

  1. que lindo lo que haces.. Says:

    realmente,muy bueno lo que hiciste alla en “lanin”
    atraves de las imagenes que pusiste pude ver y apreciar las cosas que la naturaleza nos tiene y que muchas veces no tenemos ni idea que existe. ” las fotos del amanecer me encantaron” y de las nubes tmb
    por eso te felicito por las cosas extremas que haces pero buenas…..
    un beso grande!
    luli

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