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Ascenso al Cerro Lajoso Otoño de 2009

mayo 17, 2009

No todo es negativo. Hay que aprender y saber ver lo positivo de las situaciones, del tiempo transcurrido. Sino parecería que uno no cambia, que no toma decisiones, que todo lo que hace no tiene sentido, al menos para uno mismo. De alguna manera, creo que lo comencé a enfrentar, al menos desde este aspecto. Es verdad que algo nos une, a todos aquellos que decidimos caminar sobre una montaña, y sentir que tenemos la oportunidad de acariciarla en lo máximo, en su cima o cumbre, como quieran llamarla. Pero ese mismo proceso, el de caminar, el de dar cada paso que sumarizados se transforman en metros, y en kilómetros, hay algo interno que nos hace darlos. Cada uno es importante, cada paso es importante. Como alguna vez lo resumí en “cada paso habilita el siguiente”. El recorrido, el ascenso, y el descenso, creo que es un proceso interno hacia nosotros mismos. Hacia lo más interno de nuestras almas. Y cuando llegamos a ese lugar tan especial, donde todo es tan frágil pero a la vez tan auténtico, es donde las emociones le ganan a nuestros escudos racionales, y fluyen, como si nada, hasta quizás dando lágrimas que dejan la huella de que hemos llegado, independiemente del lugar geográfico que hayamos alcanzado. La famosa “cumbre”, es algo simbolico. La cumbre la alcanzamos cada vez que nos encontramos conectados con nosotros mismos. Y que bueno habernos encontrados en esta situación climática por demás adversa. La lluvia combinada con un intenso frío, demarcaba por demás lo importante que era sentir en nuestro interior el calor que nos mantenía vivos, y nos daba la fuerza, por pequeña que fuera, de dar el siguiente paso, pasadas las más de seis horas de trayecto. Es verdad que todos los que allí estabamos teníamos experiencia en montaña, inclusive en alta montaña por poca que fuera. Eso nos hacía un grupo fuerte. Y mi mochila, era una de las más livianas de todos los viajes que pude realizar. Y ya creo que la mochila es una gran analogía con la vida, con los sentimientos que uno lleva al hombro, y que muchas veces no logra dejarlos, soltarlos, expresarlos, para viajar más liviano. Pero como comenzaba escribiendo, hay que verle el lado positivo, cada vez está más liviana.

Como el cangrejo (Ivan Noble)

mayo 17, 2009

Parece casualidad, que justo ahora conozco este tema?…

Otra vuelta de tequila
y tu nombre resbalando
por entre los dedos flacos
de esta tarde gris

Todo lo que no nos dimos,
las caricias mal rimadas
vienen de arrebato
a desteñirme el corazón

Y en el trabalenguas de mi soledad
soy ambidiestro para todo
menos para olvidar

Y vos decis que el miedo no deja pensar,
pero la suerte nunca juega limpio
si no le guiñás un ojo…

Masticando sueños
voy para atrás como el cangrejo
¿Cómo se entierran amores
que no paran de respirar?

Borracho y enfermo
voy gambeteando los espejos
para no verte dormida
en cada rincón de esta canción

Salgo a trasnochar recuerdos
entre amigos y botellas
que cuando se apagan
duelen más que un bisturí

Y asi están las cosas, viejo:
mucha cancha embarrada,
demasiadas flores
para tan poco jardín…

Y deshojando las cenizas de este amor
soborno a mi lengua
para no nombrarte más

Y no me jures “yo te quise de verdad”
que la verdad, muñeca,
siempre muerde si no la mimás un poco…

Masticando sueños
voy para atrás como el cangrejo
¿Cómo se entierran amores
que no paran de respirar?

Borracho y enfermo
voy gambeteando los espejos
para no verte desnuda
en cada rincón de esta canción

El Fantasma (Arbol)

mayo 4, 2009

Salgo volando por la ventana, y tantos días quedan atrás
Ya no me duelen todas las cosas que ayer me podían molestar
Son cajones que se cierran para que nadie los vea.Son palabras que no pude decir
Pero ya no me importa, porque nada me toca, y no hay nada vivo dentro de mi
Floto en el aire desde esta tarde, cuando mi cabeza
explotó
Ahora el piso es de nubes y me asomo cada tanto a espiarte desde donde estoy
Y veo, y vuelo
Y veo, y vuelo
El barrio se ilumina y la noche se hace día. Brilla como un árbol de navidad
Y estoy alto muy alto, y las luces de los autos que se frenan cada tanto, y vuelven a arrancar
Y veo, a la gente corriendo como una coreografía sin fin. Y vuelo como en una avioneta, el olor a fugazeta que cocina mamá
Y me acuerdo de aquél día en que decías: “Si pudieras ser un pájaro ¿Qué harías…?”
Ahora que floto y no siento lo que toco y la gente no me ve pasar
Voy a aprovechar para ir a buscarte, y contarte como es todo por acá
Algunas mañanas pasa la abuela Yolanda y nos vamos juntos a pasear
Y te manda un saludo el marido de pocha. Que me juega al ajedrez y no le puedo ganar
Y dale para adelante con el pibe de a la vuelta, que a la tarde te pasó a visitar
Yo te sigo esperando, porque nada me apura y algún día todos vienen para aca
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo)
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo)
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo)
Y lloro (y lloro) un poco (un poco)