Principio errante, final preciso

Aula 604 c
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Quien se iba a imaginar que este momento llegaría. La ilusión siempre está, pero allá en el comienzo, el final ni siquiera se divisa en el horizonte. Recuerdo preciso: tarde de secundario, junto con 3 compañeros más fuimos a buscar “el sobre”. El temido sobre de inscripción a la Universidad Tecnológica Nacional (de aquí en más UTN). Ahí estabamos, en ese punto de inflexión: eramos los más grandes, “los de quinto año”, y a la vez, “los nuevos” aproximándonos a la corta y de suave pendiente, escalera de ingreso a la sede central de la UTN: Medrano 951. Chombas celestes vestíamos, del “La Salle“. Un micro de la línea 36 nos había aproximado por primera vez a lo que sería nuestra morada por unos cuantos años. ¿Nuestra segunda casa? Tal vez. Eramos los nuevos, no había lugar a dudas. Como “pollitos mojados” preguntándonos a qué piso debíamos ir a buscar el sobre, de acuerdo a nuestro apellido. Lo que era sabido de antemano: dentro del sobre se encontraba el primer amenazador examen de lo que vendría. Era tan sólo una muestra, que quizás para algunos resultó en aquella época un filtro que lamentablemente funcionó. Nosotros nos preguntabamos cómo lo haríamos, cómo atravesaríamos la barrera del “ingreso“; una loca idea se nos venía a la mente, y pretendíamos rendir el final de ingreso libre en noviembre de aquel año. Y lo hicimos, lo intentamos. Uno de nosotros estuvo a punto de pasarlo, pero la grilla de resultados que debíamos completar debía coincidir exactamente con el resultado “oficial“. De ahí en más, se comenzaba a grabar en nuestra memoria algo relacionado con la exactitud, lo justo, lo preciso, lo blanco y lo negro. Dedicamos bastantes horas a ese examen, nos reuníamos largas tardes, inclusive sábados donde intercalabamos Mc Donalds, Pizza Hut y alguna distracción por Sacoa. Inocentes. Pero eramos concientes que no aprobar el ingreso libre de noviembre no era una desgarradora sorpresa. Más bien era algo sabido: nuestros conocimientos de matemática habían sufrido una pérdida en algunos de nuestros años de secundaria, y no contabamos con algunos detalles acerca del valor absoluto de un número, las raíces no se simplifican tan fácilmente, y que hasta a veces, perdíamos soluciones. Qué increíble: simplificando se perdían soluciones, por lo cual los caminos más simples no siempre nos llevan a la solución… al menos en las matemáticas. Y en la vida posiblemente tampoco.

El Comienzo

El Comienzo

Un duro verano quedaba por delante. Nuestra preparación comenzó, si mal no recuerdo, en diciembre del 97, calculando el ingreso en febrero de 98. Aquel febrero donde U2 venía por primera vez a nuestro país, con el POP MART Tour. De hecho la carpeta donde guardaba mis apuntes, tenía un calco de la gira que mi hermano me había regalado. No fui al recital, me sacaría las ganas unos años más tarde. Pero la canción, Staring At The Sun se transformaría en el himno previo, o cábala, para cada examen: parcial, final, recuperatorio, recuperatorio de recuperatorio, tesis,… lo que sea. La remera de Queen, con la tapa de Made in Heaven, también supo acompañarme en aquellos calurosos días en que rendíamos los parciales de ingreso.
Y llegó el día en que los 4 ingresantes eran oficialmente alumnos de la UTN. Del multitudinario curso de 40 o 50 integrantes, habíamos pasado nosotros cuatro y un compañero más. El resto seguramente, en otra instancia, logró ingresar. Quizás despreocupados porque provenían, en su mayoría, de colegios técnicos lo que les daba más conocimientos teóricos y científicos. La realidad era que los 4 peritos habían atravesado la primer pared de ladrillos que se nos ponía en nuestro camino.
Pero la vida personal de cada uno nos comenzaba a separar. No todos podíamos cursar en el mismo horario, lo que hizo que cada uno elija el turno que más le beneficiaba. Por primera vez en mi vida se atravesaba la palabra álgebra, que sólo la había escuchado en películas norteamericanas. La cuestión que teníamos la oblea impresa de cómo la facultad estructuraba (al menos para mí) mis mañanas: de lunes a sábado, de 8.30 a 13. Horas más, horas menos, todos los días pasabamos por allí; excepto el domingo.
Pero había cuestiones que empezaban a dar cuenta de nuestra edad. Uno era responsable por su aprendizaje, al punto de que cualquiera podía retirarse, ausentarse, dejar de cursar, lo que sea. Excepto en las materias donde había profesoras que aún pensaban que nuestros padres nos enviaban a la facultad, y debían comunicarse con ellos en caso de que nos vayamos. Los primeros días hasta parecía una picardía irse antes, o llegar más tarde, o no ir.

Eduardo ya se perfilaba para fotografo. Yo, estudiaba, seguramente, álgebra.

Eduardo ya se perfilaba para fotografo. Yo, estudiaba, seguramente, álgebra.

Digo principio errante porque no tenía forma, en ese momento, de la noción de tiempo. Menos aún, no conocía los mecanismos de la facultad, uno no conocía sus tiempos, su energía, su capacidad, hasta cuanto podía dar. Ni hablar de optimizar todos los recursos de alguna manera inteligente. Por eso que bajaba ese mensaje directriz en nuestra oblea de inscripción, o al menos así lo interpretabamos muchos de nosotros, donde había que cursar TODO. Y ese era un verdadero problema. No sólo por el hecho de que no me era posible hacerlo (o al menos para mí, no era mi intención), sino que el hecho de cursar materias que no prosperarían, también hechaba a perder las chances de materías que sí prosperarían (no estando las que sobraban).
El trabajo ya comenzaba a ocupar 9 horas de mi día, y los tiempos comenzaban a estar más justos. Sin querer soltar mi vida social, continuaba organizando mis clásicos partidos de fútbol de sábado por la tarde, y eventualmente, lunes por la noche, costumbre que ya traíamos del secundario. Hasta que, gratamente, reemplacé esos (usualmente) crispados partidos de fútbol por sanas caminatas en las montañas. Sin lugar a dudas, una excelente decisión.
Dos de los cuatro lasallanos abandonaron la carrera, optando por otras en otras facultades. Coincidencia, pero los Diegos continuaríamos. Diego (Mornak) se recibiría en el sexto año de comenzada la carrera. Más allá del camino que cada uno haya recorrido, siempre destaqué (y destaco) su inteligencia y su facilidad para aprender.
Mi camino, por las razones que fueran, era más lento. Cursar todos los días de la semana nunca me convenció. Y tampoco se si estuviera escribiendo este final, hoy, si hubiera intentado inscribirme a 5 o 6 materias por cuatrimestre. No reniego de mi capacidad, pero muchas he caido en comparaciones. Y como dice el dicho, las comparaciones no son buenas (como los extremos, aunque algunos si son buenos). Pero sin dudas que las rutas que tomamos son diferentes, los obstáculos con que nos encontramos en nuestras vidas son diferentes, nuestros intereses y hasta en qué invertimos el tiempo fue, es y será diferente.

Y llegaba el título intermedio
No siento que esté llegando TARDE a este hito en mi vida. Sin dudas es un hito, dado que una etapa se cierra. Seguramente este llegando JUSTO, creo en la sincronización, o de alguna manera en el destino que tienen las cosas y sus tiempos. El tiempo, ¿un invento?.
Sin embargo el título es el mismo, a pesar del año en que lleguemos. Y es ahí cuando resalto la frase: lento, pero seguro. Lento, pero sin pausa. En la montaña lo he escuchado, y se asemeja mucho a este camino. Desde el momento en que nunca lo abandoné. Estuve en el carril lento, hasta en algún momento me tiré a la banquina; pagué los peajes, lo importante es no haberme detenido nunca. No haber perdido el horizonte, a pesar de la niebla que muchas veces se nos cruza.

Los grupos y las presentaciones, comenzaban a ser una constante en los últimos años. Y una variable

Los grupos, comenzaban a ser una constante en los últimos años. Y una variable

La formación técnica, sin dudas, nos da un perfil para poder ganarnos la vida. Pero lo que rescato de este camino, más allá de lo técnico, es la formación humana. Muchos podrán decir que tan sólo conocemos acerca de números, álgebra, programación, computadoras y eso, tan solo sistemas (tan solo). Pero lo que hizo rica la formación que he recibido de la UTN, al margen de lo técnico, fueron los últimos años donde los profesores comienzan a transmitir, gracias a que tienen el oficio y el don de enseñar, sus experiencias, sus mensajes; frases refinadas también suelo llamarlas. Formadores de criterios, ese es uno de nuestros objetivos.
Lejos quedó ese mensaje de mi viejo que dejó mi primer día de cursada: “Buen Comienzo, Papá“, decía. Y todavía lo guardo. Pronto llegará “Buen Final, Papá“.
Y una arista de este título sin duda pertenece a ellos, a mi familia. Presente, física y espiritualmente. La infaltable pregunta de Elsa ¿Y cómo te fue? ¿Te dieron la nota?“, seguido de un aliento encubriendo la esperanza “Seguro que te fue bien“; y entre afirmación y pregunta de mi viejo “¿Fue difícil? ¿Tomaron algo complicado?“. Y Edu: “¿Y después cuantas te quedan?“. Ni hace falta mencionar a la Tía Aida, llamando desde su casa, prendiendo velas a cuanto santo adoraba, y festejando cada examen que dejaba atras. Todavía tengo incorporado ese mecanismo de llegar a casa después de un examen, o de un viaje, y esperar que alguien me diga “Llamó la Tía para saber como te fue“. Mecanismo indeleble, que no tengo intención en olvidar, al igual que a la inolvidable Tía Aida.

Y casi de repente, apareció lo que en algunas montañas denominan “cambio de pendiente”, y por lo general, es porque lo que viene, es aún más complejo de lo que ya recorrimos. Un proyecto final que parecía estar “controlado“, por diferentes circunstancias nos desafió casi como una buena despedida y un buen recuerdo de lo exigente de este último tramo. Ahora, un poco más distante (a penas unos días), agradezco este desenlace, que nos permitió ser protagonistas.
2 de Enero de 2010 | Ascenso al Cerro Franke | Vallecitos | Mendoza

2 de Enero de 2010 | Ascenso al Cerro Franke | Vallecitos | Mendoza

Así como hubo un cambio de pendiente, en el Co. Franke tuve mi punto de inflexión: 2 de Enero de 2010. Ahí brotó la energía que me faltaba para llevar adelante lo que restaba de nuestro proyecto final, no hay lugar a dudas. Con el cansancio al hombro de un año agitado, en todo sentido, volví con la claridad para cerrar de la mejor manera este ciclo. No se si es “cerrar” la palabra más adecuada.
 
Y digo último desafío refiriéndome no tanto a la parte “técnica” que obviamente se veía por completo involucrada en nuestra tesis, sino que nuestro mayor desafío como grupo fue justamente ese: funcionar como un grupo. También nuestro proyecto final nos pedía paciencia, sacrificio, tolerancia y voluntad. Tener la voluntad para seguir… tener la voluntad para seguir.
Y algunos antes, otros después, los cuatro integrantes de este equipo podemos sentirnos dignos de haber alcanzado ser Ingenieros. Todo haya sido por el ING delante de nuestros nombres… Eso fue todo.
Aula 604 c

Aula 604 c

Y orgulloso de mi último grupo, Funky Systems

Y orgulloso de mi último grupo, Funky Systems

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4 comentarios to “Principio errante, final preciso”

  1. Romina Natalia Andreozzi Says:

    Diego, realmente mis felicitaciones. De todo ese camino solo te acompañé un corto tramo, pero me deja muy lindos recuerdos. Yo abandoné la travesía pero me llena de alegría que vos la hayas seguido hasta el final! Bien hecho, amigo. Con mucho cariño, Romi.

  2. daliawest Says:

    Espero no te moleste por haber entrado a tu blog y leer…
    Felicidades por tu final…
    saludos

  3. Princesa Adora Says:

    Hola Diego, entré a tu blog porque en algún momento posteaste unas palabras de Aristóteles Onassis y me puse a leer y te agradezco por haber escrito estas palabras! Me sentí muy identificada por muchas de las vivencias que mencionaste, yo también tardé y estoy casi ahí me falta un final y la tesis y como dijiste, se hace largo!!!!
    No te conozco pero se nota por tus pensamientos, sentimientos y vivencias el tipo de persona que sos. Me emocionó la carta de tu viejo alentándote, eso es un tesoro!!!
    Te deseo lo mejor, aún si no lees este comentario pues veo que tu entrada es de hace unos cuantos meses!!
    Saludos.
    Princesa Adora
    http://www.labandasiguiotocando.blogspot.com

    • dyeg0 Says:

      Muchas Gracias! así es el último tramo. Parece hacerse cuesta arriba, pero cuando uno mira hacia atrás y ve todo lo que lleva recorrido, cuando te das cuenta estás a pasos de tu cumbre. Saludos, y gracias por leer el blog, que ya le volveré a dedicar más tiempo en el futuro (…luego entraré al tuyo…)

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