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Elsy se fortalece

diciembre 29, 2012

Hace mucho tiempo no escribo en mi blog. El regreso debía ser por algo más que importante, que justifique tal período de larga ausencia.

A 1 mes de su tercer cirugía en sus largos 77 (pero bien llevados) años, en contra de cualquier pronóstico ligero, Elsy se fortalece.

La vida útil de su prótesis de cadera llegó a su fin, con la excusa de una caída durante el  2011. Allí empezó un largo camino que iba a terminar el 29 de Noviembre pasado, cuando su prótesis fue reemplazada, y ahora sólo le resta descender de la cumbre.

Sin grandes títulos educativos que ostentar, le sobran diplomas sobre otras aptitudes de la vida misma, las cuales justamente no califican en nuestra sociedad para una colación, y que por lo general, no son enseñadas en forma explícita en ninguna parte, sólo en la vida misma, en nuestra familia o a veces en lo que uno intuye que debe aprender.

Un alma que no conoce el mal, un corazón que no desconfía, una generosidad infinita.

Mi madre la conocía profundamente. No en vano le encargó el legado de nuestra educación, junto a mi viejo, que merece un libro aparte. “Cuidame a los chicos“, dijo.

Por eso siempre que pienso en Elsa (Elsita, Elsy, Xae, Dora, Dorita o como prefieran llamarla), inmediatamente la asocio con el legado de mi madre en la tierra. También lo recuerdo de alguna sesión grupal. Ella cumplió a rajatabla el pedido de mi mamá. Fue una especie de adopción mutua.

Su familia directa, a decir verdad, nunca la acompañó de cerca. Enviudó jóven, su hijastro se suicidó y el resto de la familia, en su mayoría, no suele darle más que dolores de cabeza.

Ahí es cuando vuelvo a darme cuenta cuanto la apreciaba mi vieja, que dicho sea de paso, también fue criada por Elsy desde sus 5 años. Acumula cinco largas décadas en nuestra familia. En épocas económicas complicadas durante la década de los 80’s, Luján comenzó a realizarle sus aportes previsionales para que tuviera su jubilación y pensión el día de mañana (es decir, hoy). Con eso seguramente hoy terminará pagando gran parte de su obra social privada, una vez rehabilitada totalmente.

Digo privada porque obviamente el PAMI no estuvo a la altura de las circunstancias. Eso también merece otro capítulo, que ya escribiré. Por el momento lo podría resumir en “10 Técnicas para lograr que un abuelo se muera de cansancio antes de su propia patología”. Pero hemos logrado que PAMI se haga cargo de los costos en un hospital privado, gracias a la ayuda de las Defensorías del Pueblo (de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación).

Ese párrafo anterior responde a la pregunta que me estaba haciendo hace unos instantes: ¿por qué debería celebrar que una persona sea asistida por el sistema de salud? ¿acaso no es lo normal en cualquier otro país del mundo con los recursos que tiene el nuestro? Si sobran millones de pesos para pagar onerosos contratos de televisación de eventos deportivos, sólo hay dinero para realizar operaciones “por excepción” a personas que lo necesitan? Habrá que seguir profundizando el modelo.

Fueron alrededor de unos 6 meses intensos de trámites, expendientes, llamados, reclamos, quejas, faxes (si, faxes), para lograr todo lo que logramos. Sin contar el tiempo de la bicicleta, cuando todavía Elsy podía caminar; unos doce meses más pedaleando.

La bicicleta que seguramente le siguen haciendo a muchos abuelos que están sólos en la vida. Abuelos que quizás son vecinos del edificio, de la cuadra; olvidados por su familia no tienen (o conocen) los medios para poder hacer que la gente que tiene que trabajar, trabaje. Para esos que juegan al “buscaminas” o al “solitario” mientras vos aguardas en la sala de espera. Quizás tu ayuda sea tan sólo un correo electrónico a una defensoría del pueblo reclamando por su falta de atención médica en algún hospital, para destrabar su situación con algún expediente, o lo que sea. Quizás la ayuda no te demande mucho, y signifique el doble.

Hoy creo que de alguna manera he podido devolver una milésima parte de lo que ella ha hecho por nuestra familia.

Por eso hoy más que nunca, Avanti Elsy, Avanti,…

¡Avanti!

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.

Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte…

¡Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de su muerte!

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…

Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

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