Archive for the ‘!Papers’ Category

Sin título (¿y qué?)

septiembre 3, 2008

[Sobre la exigencia] por Victoria Ilarraz

 

¿Porqué tengo que hacer todo perfecto?, ¿Quién me manda a mí a ser la organizadora de la reunión si no tengo tiempo ni para pintarme las uñas?, ¿Qué hago a altas horas de la madrugada escribiendo un artículo al que nadie le puso una fecha de entrega límite?, ¿Porqué en el gimnasio a pesar de no dar más –y el dolor físico me lo está diciendo- quiero seguir hasta que se acaben los 25 minutos de la cinta?, ¿No me doy cuenta que no puedo cursar cuatro materias si trabajo nueve horas diarias?, y mucho menos, qué me hace estar en dos cumpleaños en una misma noche y no poder elegir uno y disfrutarlo?.

 

Lo peor de todo es que de esto me doy cuenta… Y LO SIGO HACIENDO!

 

Lo sigo haciendo hasta el punto en donde “no puedo” con todo… “me canso”, “me desgano”, “me frustro” y ni hablar si “me lastimo”.

 

¿Qué es lo que nos lleva a esforzarnos hasta que duele en vez de parar antes de que duela?, ¿Quién va a evaluar mi decisión final?, pero sobre todo ¿tendrá que ver el cómo la evaluará?.

 

Es como si internamente tuviéramos dos instancias en pugna… una que pide más, que critica, que juzga; y otra que se excusa, se justifica y se evade.

 

-“Dale nena, son 10 minutos más y llegas a la meta!”.

-“No!, no puedo!, estoy muy cansada, no sirvo para esto”.

 

Y ahí está amigos: una linda conclusión sobre mí, todo por que?, porque no me escuché, no tuve en consideración todo lo que ya hice, solo me fijé en lo que faltaba…

 

Por todos lados se ve en acción a la exigencia o acaso los argentinos no somos los mejores?. O acaso, no tenemos que ser los mejores?.

 

Hay mucho para decir sobre este tema, pero por hoy lo dejo acá. Creo que la clave es estar en contacto con uno mismo todo el tiempo. Así, puedo sentir que me esta doliendo (por ejemplo) y responsablemente decidir si seguir me conviene.

 

Les dejo una frase:

 

“La habilidad de desistir de respuestas obsoletas, de relaciones exhaustas y de actividades que exceden el propio potencial, es una parte esencial de la sabiduría de vivir”. Fritz Perls.

Tu poder sobre mí

agosto 14, 2008

por Victoria Ilarraz.

Cuando se trata de vínculos, es decir, donde hay una relación entre una persona y otra (entre padre e hijo, entre novios, entre hermanos, entre amigos, etc.), no es algo inusual escuchar frases del estilo “Me haces dudar”, “Me esta volviendo loco”, “Me haces sentir culpable”, “Me mantiene atado a esta relación”, “Me descolocas”, “Me rompió el corazón”, etc., ¿Las escucharon?.
Y si nos detenemos un segundo a estudiarlas, dios mío, cuánto poder que tiene el otro sobre uno, ¿no?.

¿Cómo puede ser que YO responsabilice a otro por volverme loco?
¿Cómo puede ser que YO responsabilice a otro por la culpa que siento?
¿Cómo puede ser que YO responsabilice a otro por mi dolor?

Yo enloquezco
Yo me siento culpable
Yo siento dolor

Y acá hay dos temas: o definitivamente no tengo ningún poder sobre mí y voy a tener que empezar a revisar mis apoyos (también mi autoestima) o no me estoy haciendo cargo de que el otro “no me hace” sino que “yo me hago”.

Con respecto a lo primero, se me viene la imagen del monje shaolín de la serie Kung Fu (¿la recuerdan?), siempre centrado en sí mismo, siempre consciente de lo que lo rodeaba, totalmente reflexivo… no me lo imagino al “pequeño saltamontes” diciéndole al maestro “me hace doler maestro!”.
Y en cuanto a que el otro “no me hace” sino que “yo me hago”, tiene que ver más con el hacerme cargo de las cosas que me pasan.

En realidad, el otro puede hacer y deshacer lo que quiera, pero la que siente soy yo. Puede acusarme de muchas cosas, pero la culpa la siento yo. Puede darme varias opciones, pero la que duda soy yo. Puede ser una mala pareja, pero la que se siente atada a la relación soy yo. Puede haberse ido, pero yo llegué al punto de sentir mi corazón roto. Y quizás a otra persona esto no le pasa, ante la misma acción de un otro, no siente culpa, no siente dolor, no duda.

Por eso me parece importante volver a tomar el poder (cual He-man que eleva su espada al grito de “Yo tengo el poder!” ya que estoy con la onda ochentosa) ya que a mi me pertenecen mis actos, mis pensamientos, mis sentimientos y mis emociones, y hablando en primera persona me hago cargo de lo que me pasa.

De esta manera tengo el poder sobre mí, responsabilizándome de lo que me pasa. ¿Qué les parece?

Condiciones en que se puede educar a un niño

agosto 14, 2008

por Cecilia Mascaro.

La educación es el derecho de toda persona y es una necesidad social básica para lograr el desarrollo, alcanzar la plenitud humana, una mayor perfección y la construcción de un futuro mejor. Es por eso que cada persona debe aprovechar y utilizar toda oportunidad que se le presente de actualizar, profundizar y enriquecer ese primer saber y de adaptarse a un mundo en permanente cambio.
La idea de educabilidad se instala cuando se analizan las dificultades del sistema educativo de garantizar sus objetivos en contextos de extrema pobreza y crisis social.
Vivimos en un escenario con contrastes sociales cada vez más acentuados: situaciones de pobreza, desempleo, escasez de recursos, condiciones de salud y viviendas deplorables, debilitamiento de la familia, falta de contención y abandono y la creciente desnutrición, afectando principalmente el desarrollo de los niños y las condiciones que los mismos requieren para lograr un proceso educativo exitoso.
Estas condiciones socioeconómicas le están quitando a las escuelas el rol para el cual fueron concebidas: “ENSEÑAR”.
Cuando un niño llega a la escuela sin comer, con una familia destruida, con problemas de violencia o con escaso capital cultural, la escuela se transforma en un ámbito de contención social para el cual no está preparada. Esos no son problemas educativos, pero es evidente que es un rol que deberá asumir hasta que mejoren esas condiciones. En ese contexto, los desafíos de los docentes, sobre todo del nivel inicial y primario, es lograr un espacio de autonomía pedagógica para desarrollar el aprendizaje, al margen de la crisis.
Todo niño nace potencialmente educable, pero el contacto social en algunos casos opera como obstáculo que impide el desarrollo de esta potencialidad.
HACE FALTA UN MÍNIMO DE BIENESTAR PARA PODER EDUCAR“.
Para que los niños puedan ir a la escuela y participar con éxito de las clases es necesario que estén adecuadamente alimentados y con buena salud, que vivan en un medio favorable (que no sea obstáculo del aprendizaje) y que hayan incorporado a través del proceso de socialización primaria (otorgado por la familia) normas, valores, actitudes y representaciones socioculturales (capacidad de diálogo, autonomía, individualización, compromiso, respeto a la autoridad docente, etc.).
El problema de educabilidad apunta a la calidad de un arreglo institucional entre Estado, familia y sociedad civil, y el fortalecimiento o deterioro de esas condiciones resulta de cambios en la relación entre estas esferas.
La educación es uno de los factores más importantes a través del cual se puede promover la equidad (dar a cada uno lo que necesita). Un Estado que desee poner énfasis en la equidad social, debe darle prioridad a atender cada vez más temprano al escolar. Pero no basta con dar un cupo en la escuela si éste no va acompañado de programas sociales, como salud y alimentación, que garanticen la permanencia de los niños. No se puede pedir a la educación que resuelva problemas de un modelo excluyente; se necesitan políticas de empleo, viviendas, salud y nutrición, que acaben con la brecha que hay entre ricos y pobres.
Esas condiciones que permiten a los niños llegar al colegio, permanecer en él y educarse de verdad es lo que se llama “EDUCABILIDAD”.
La educación es un instrumento indispensable para que la humanidad pueda reafirmar valores de  paz, libertad y justicia; es el camino de salida de la pobreza y los sometimientos. Pero este optimismo se ve confuso debido a las políticas neoliberales que hacen cotidiana la desigualdad.
Hay que garantizar que todos los niños tengan acceso a la misma calidad de educación, ya que en ella está la base fundamental para una sociedad justa, humana y sin exclusiones. Es por eso que los derechos de los niños y adolescentes no son negociables; su vulneración y deterioro producirá una mayor profundización de la crisis y mayores niveles de exclusión social.

!Papers (o Colaboraciones)

agosto 14, 2008

Si. Fue pensado hace tiempo.
Fines de 2001?. Pero estamos en el 2008!
Pero qué finalidad?.
Una especie de diario, en esa época pensado más formalmente.
Hoy es sin estructura. Informal. Sin frecuencia. Que escriban cuando quieran, lo que quieran, de lo que saben, de lo que viven y experimentan. De lo que los une con el resto de las personas, con la sociedad, con sus seres queridos.
No había apuro entonces.
No lo llamaría apuro en ese momento. Era más ansiedad que apuro. Será lo mismo?
Tampoco había soporte.
Hoy lo veo, y lo siento, como una especie de red.
No se cuanto dure. Pero ¿para qué cortarle las alas antes de que vuele? Que dure lo que tenga que durar.

En síntesis. Gente que aprecio, geográficamente distante o cercana, escribe de eso. De lo que les gusta, de lo que viven, lo que experimentan, lo que sienten. En fin, de sus vidas!

Desde ya, eternamente agradecido a todas estas personas, que si han sido invitadas a participar de este humilde espacio, es porque nada mas y nada menos, compartimos el presente juntos.

De a poco, me voy dando cuenta que hago escribiendo aca…