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Cerca…Rosario siempre estuvo cerca

diciembre 16, 2007

La impresión que nos había quedado de la ciudad de Rosario, luego de la inundación de la provincia de Santa Fe por marzo, en nuestro viaje anterior, había servido lo suficiente como para que volvamos y conozcamos la ciudad un poco más a fondo de lo que lo habíamos hecho (en realidad, no habíamos conocido demasiado).

Fue entonces cuando el feriado del 25 de Mayo, decidimos irnos rumbo a esta ciudad, que nos esperaría con un día espectacular. Debo reconocer que levantarse aquel viernes, con el frio que hacía en Buenos Aires, a las nueve de la mañana, daba como para quedarse durmiendo un par de horas más y aprovechar para dormir.

Nuevamente, el viaje fue impecable, y Rosario nos recibía con un sol espectacular.

Bandera Flameante (Rosario)

Visitamos el Monumento Nacional a la Bandera, y esta vez sí subimos para desde el mirador, poder tomar alguna fotografía y contemplar a la ciudad y el río Paraná, que se puede observar perfectamente desde la parte superior del monumento. Además, el imponente puente Rosario-Victoria (o Victoria-Rosario para los residentes en Entre Ríos,,, haya paz…).

Era otra imagen, además de estar en una fecha patria en el monumento a la bandera, la Ciudad completa estaba enbanderada de celeste y blanco.

Fue bastante impresionante aquel 30 de marzo, ver las luces que bordean al puente Rosario-Victoria, como iban descendiendo en el Río hasta casi desaparecer de nuestra vista. Nosotros pensabamos que el Río había inundado el puente (bue, para tanto no era che!). Pero pudiendo ver ahora el puente, de día y de noche, pero sin haber pasado un temporal de por medio, nos dimos cuenta que las luces del puente también descendían, y es porque la ruta comienza a estar a la altura de lo que llaman “las islas”. El camino a Victoria, que son menos de 100 kilómetros, se realiza atravesando el puente y luego siguiendo la ruta, la cual se encuentra entre pastizales y donde se forman “islas” con el agua de la lluvia.

Puente Rosario-Victoria (Atardecer by Mauro)

En Victoria, en la oficina de turismo, dan bastante información acerca de las cosas que se pueden hacer en el pueblo. Entre ellas esta la visita al cerro de la matanza, el casino, “el museo ovni”, la abadía del Niño Dios, y conocer el casco histórico de la ciudad.

Lo que más nos gustó de todo el pueblo, fue la abadía, donde pagando una especie de entrada o bono contribución, nos hicieron una guía por toda la abadía, y luego pudimos comprar algunos productos que realizan los monjes benedictinos.

Abadia del Niño Dios (Victoria)

El museo ovni,…… [lo dejo a criterio del lector, yo no tengo palabras]

Esta vez, paramos en otro hostel, dado que no conseguimos en uno de los que queríamos. Entre nuestros compañeros de habitación, el segundo día, llegaron dos japoneses, que no se qué es lo que hacían, sólo nos irrito bastante que alrededor de las ocho de la mañana, comenzaban a revolver en sus bolsos, y tenían miles de bolsitas (esas bolsitas de supermercado que hacen ruido), y fue tal el ruido y el tiempo que estuvieron “buscando” algo en sus bolsos, que obviamente no podíamos dormir, además de que dejaban la puerta abierta de la habitación, y obviamente, entraba mucho frío.

Ah, y el piso era de madera, y el ruido que hacían con las zapatillas no se los puedo explicar… insoportables.

Eso es todo por ahora…

Un saludo!

Rosario… y la frase (frase del año?)

diciembre 15, 2007

Viernes, 30 de Marzo de 2007, 15 horas.

La aventura estaba a punto de comenzar, y el clima no nos acompañaba. El servicio meteorológico no cesaba de seguir augurando alertas meteorológicos, que no hacían más que contaminar nuestros deseos de poder realizar nuestra hoja de ruta, la cual, ambiciosa, llegaba hasta las provincias de San Juan y La Rioja.

No obstante, emprendimos camino hacia Rosario, a través de la Ruta Nacional 3, donde no encontramos demasiado tránsito, y no tuvimos ningún inconveniente para llegar a destino.

En el camino? agua y más agua. En Rosario? agua y más agua. Una llovizna molesta se llevaba lo que quedaba del atardecer cuando llegamos, y ni siquiera las luces del Monumento Nacional a la Bandera se encontraban encendidas. La idea de recorrer un poco la ciudad antes de encontrar alojamiento, comenzaba a desaparecer.

El centro de la ciudad, muy parecido al microcentro que tenemos los porteños. Peatonales, gente que va de un lado al otro.

Recorrimos unos cuantos parajes, en algunos encontramos lugar y en otros no. Nos decidimos finalmente por “La casona de Don Jaime”, donde la tarifa por noche no alcanzaba los AR$20.

A los minutos de abonar la tarifa para pasar la noche, mi compañero de aventura y yo, no pensamos que estabamos por presenciar lo que sería considerada hasta hoy, y creo que por un tiempo más, la frase del año.  Era increible que nuestra frase marplatense “Trato de no estarlo“, cuyo autor era una persona que se encontraba en el casino de Mar del Plata, un poco pasado de copas, con un vaso de whisky y unas decenas de fichas de ruleta en mano, con cierta impunidad y poco interés en el resto de los argentinos, lanzaba al aire algo asi como “la mitad de la población de nuestro país se encuentra por debajo de la línea de la pobreza… yo trato de no estarlo”, mientras desparramaba fichas de 5 y 10 pesos sobre el tablero. Sin palabras.

La cuestión era que la puerta de nuestra humilde habitación, no cerraba. Era para tres personas, pero no estaba ocupada por nadie hasta nuestra llegada, por lo cual eramos los únicos que nos hospedabamos en esa habitación. Fuimos a comentarle esto a uno de los chicos que estaba en la recepción del hostel, y no podía creer que la puerta no cerraba. Por lo cual, nos acompañó e hizo el intento en cerrarla él mismo, por sus propios medios. Empujaba hacia adentro y hacia afuera, como buscando una combinación que le sea de agrado al picaporte y que nos de la chance de poder cerrarla, pero no había caso. Mientras hacía estos graciosos movimientos, que de nada servían para lograr el objetivo (cerrar la puerta, ni siquiera con la llave eh, sino cerrarla), acompañaba sus intentos con “la puerta cierra… pero hay que estar atento“. Nuestras miradas cómplices, aguantando una carcajada fueron la respuesta a dicho comentario, y de hecho grabamos una parodia acerca de este episodio.

Volviendo al viaje, la situación de la provincia de Santa Fe era tal, que todavía estaba en duda si ibamos a poder seguir camino a Córdoba, por la Ruta Nacional 9, dado que un arroyo (que no recuerdo exactamente el nombre) llegaba a orillas de la ruta.

Nuestra sensación vacacional de a ratos se teñía por la (podríamos llamar) “desesperación” que nos daba saber que quizás debíamos quedarnos unos días más en Rosario, para poder seguir camino.

Encontramos calles y avenidas donde el agua había hecho desastres. El asfalto se había levantado, la costanera estaba desierta, por lo cual no nos llevabamos para nada una buena impresión de la ciudad de Rosario,… quizás un pensamiento un poco injusto, pero que cambiaríamos en el futuro, en un nuevo viaje.

Himno Nacional Argentino (en el Monumento Nacional a la Bandera - Rosario)Bandera Argentina y YO! (en el Monumento Nacional a la Bandera - Rosario)En Honor a los Combatientes de Malvinas (en el Monumento Nacional a la Bandera - Rosario)

El sábado 31 de marzo, el cielo no era muy distinto al que teníamos el día anterior. Guardamos las cosas en el coche, con la idea de poder conseguir un poco de información acerca del estado de las rutas, y además, recorrer algo de la ciudad. Conocimos el Monumento a la Bandera, al cual no subimos por nuestra premura de emprender viaje hacia la capital cordobeza.

En una estación de servicio, encontramos a una pareja que nos confirmaba que la RN 9 estaba transitable (al menos transitable con un AUDI), por lo cual, no dudamos en llenar el tanque de nafta, hacernos de algunas reservas alimenticias jaja… y seguir viaje…

Ruta Nacional 9 (de Rosario a Córdoba)

Rosario, volveremos!!! pensabamos con un silencio cauteloso mientras salíamos de la ciudad. Sólo restaba preparar el mate y seguir viaje.

Un abrazo!