Principio errante, final preciso

marzo 3, 2010
Aula 604 c
Aula 604 c

Quien se iba a imaginar que este momento llegaría. La ilusión siempre está, pero allá en el comienzo, el final ni siquiera se divisa en el horizonte. Recuerdo preciso: tarde de secundario, junto con 3 compañeros más fuimos a buscar “el sobre”. El temido sobre de inscripción a la Universidad Tecnológica Nacional (de aquí en más UTN). Ahí estabamos, en ese punto de inflexión: eramos los más grandes, “los de quinto año”, y a la vez, “los nuevos” aproximándonos a la corta y de suave pendiente, escalera de ingreso a la sede central de la UTN: Medrano 951. Chombas celestes vestíamos, del “La Salle“. Un micro de la línea 36 nos había aproximado por primera vez a lo que sería nuestra morada por unos cuantos años. ¿Nuestra segunda casa? Tal vez. Eramos los nuevos, no había lugar a dudas. Como “pollitos mojados” preguntándonos a qué piso debíamos ir a buscar el sobre, de acuerdo a nuestro apellido. Lo que era sabido de antemano: dentro del sobre se encontraba el primer amenazador examen de lo que vendría. Era tan sólo una muestra, que quizás para algunos resultó en aquella época un filtro que lamentablemente funcionó. Nosotros nos preguntabamos cómo lo haríamos, cómo atravesaríamos la barrera del “ingreso“; una loca idea se nos venía a la mente, y pretendíamos rendir el final de ingreso libre en noviembre de aquel año. Y lo hicimos, lo intentamos. Uno de nosotros estuvo a punto de pasarlo, pero la grilla de resultados que debíamos completar debía coincidir exactamente con el resultado “oficial“. De ahí en más, se comenzaba a grabar en nuestra memoria algo relacionado con la exactitud, lo justo, lo preciso, lo blanco y lo negro. Dedicamos bastantes horas a ese examen, nos reuníamos largas tardes, inclusive sábados donde intercalabamos Mc Donalds, Pizza Hut y alguna distracción por Sacoa. Inocentes. Pero eramos concientes que no aprobar el ingreso libre de noviembre no era una desgarradora sorpresa. Más bien era algo sabido: nuestros conocimientos de matemática habían sufrido una pérdida en algunos de nuestros años de secundaria, y no contabamos con algunos detalles acerca del valor absoluto de un número, las raíces no se simplifican tan fácilmente, y que hasta a veces, perdíamos soluciones. Qué increíble: simplificando se perdían soluciones, por lo cual los caminos más simples no siempre nos llevan a la solución… al menos en las matemáticas. Y en la vida posiblemente tampoco.

El Comienzo

El Comienzo

Un duro verano quedaba por delante. Nuestra preparación comenzó, si mal no recuerdo, en diciembre del 97, calculando el ingreso en febrero de 98. Aquel febrero donde U2 venía por primera vez a nuestro país, con el POP MART Tour. De hecho la carpeta donde guardaba mis apuntes, tenía un calco de la gira que mi hermano me había regalado. No fui al recital, me sacaría las ganas unos años más tarde. Pero la canción, Staring At The Sun se transformaría en el himno previo, o cábala, para cada examen: parcial, final, recuperatorio, recuperatorio de recuperatorio, tesis,… lo que sea. La remera de Queen, con la tapa de Made in Heaven, también supo acompañarme en aquellos calurosos días en que rendíamos los parciales de ingreso.
Y llegó el día en que los 4 ingresantes eran oficialmente alumnos de la UTN. Del multitudinario curso de 40 o 50 integrantes, habíamos pasado nosotros cuatro y un compañero más. El resto seguramente, en otra instancia, logró ingresar. Quizás despreocupados porque provenían, en su mayoría, de colegios técnicos lo que les daba más conocimientos teóricos y científicos. La realidad era que los 4 peritos habían atravesado la primer pared de ladrillos que se nos ponía en nuestro camino.
Pero la vida personal de cada uno nos comenzaba a separar. No todos podíamos cursar en el mismo horario, lo que hizo que cada uno elija el turno que más le beneficiaba. Por primera vez en mi vida se atravesaba la palabra álgebra, que sólo la había escuchado en películas norteamericanas. La cuestión que teníamos la oblea impresa de cómo la facultad estructuraba (al menos para mí) mis mañanas: de lunes a sábado, de 8.30 a 13. Horas más, horas menos, todos los días pasabamos por allí; excepto el domingo.
Pero había cuestiones que empezaban a dar cuenta de nuestra edad. Uno era responsable por su aprendizaje, al punto de que cualquiera podía retirarse, ausentarse, dejar de cursar, lo que sea. Excepto en las materias donde había profesoras que aún pensaban que nuestros padres nos enviaban a la facultad, y debían comunicarse con ellos en caso de que nos vayamos. Los primeros días hasta parecía una picardía irse antes, o llegar más tarde, o no ir.

Eduardo ya se perfilaba para fotografo. Yo, estudiaba, seguramente, álgebra.

Eduardo ya se perfilaba para fotografo. Yo, estudiaba, seguramente, álgebra.

Digo principio errante porque no tenía forma, en ese momento, de la noción de tiempo. Menos aún, no conocía los mecanismos de la facultad, uno no conocía sus tiempos, su energía, su capacidad, hasta cuanto podía dar. Ni hablar de optimizar todos los recursos de alguna manera inteligente. Por eso que bajaba ese mensaje directriz en nuestra oblea de inscripción, o al menos así lo interpretabamos muchos de nosotros, donde había que cursar TODO. Y ese era un verdadero problema. No sólo por el hecho de que no me era posible hacerlo (o al menos para mí, no era mi intención), sino que el hecho de cursar materias que no prosperarían, también hechaba a perder las chances de materías que sí prosperarían (no estando las que sobraban).
El trabajo ya comenzaba a ocupar 9 horas de mi día, y los tiempos comenzaban a estar más justos. Sin querer soltar mi vida social, continuaba organizando mis clásicos partidos de fútbol de sábado por la tarde, y eventualmente, lunes por la noche, costumbre que ya traíamos del secundario. Hasta que, gratamente, reemplacé esos (usualmente) crispados partidos de fútbol por sanas caminatas en las montañas. Sin lugar a dudas, una excelente decisión.
Dos de los cuatro lasallanos abandonaron la carrera, optando por otras en otras facultades. Coincidencia, pero los Diegos continuaríamos. Diego (Mornak) se recibiría en el sexto año de comenzada la carrera. Más allá del camino que cada uno haya recorrido, siempre destaqué (y destaco) su inteligencia y su facilidad para aprender.
Mi camino, por las razones que fueran, era más lento. Cursar todos los días de la semana nunca me convenció. Y tampoco se si estuviera escribiendo este final, hoy, si hubiera intentado inscribirme a 5 o 6 materias por cuatrimestre. No reniego de mi capacidad, pero muchas he caido en comparaciones. Y como dice el dicho, las comparaciones no son buenas (como los extremos, aunque algunos si son buenos). Pero sin dudas que las rutas que tomamos son diferentes, los obstáculos con que nos encontramos en nuestras vidas son diferentes, nuestros intereses y hasta en qué invertimos el tiempo fue, es y será diferente.

Y llegaba el título intermedio
No siento que esté llegando TARDE a este hito en mi vida. Sin dudas es un hito, dado que una etapa se cierra. Seguramente este llegando JUSTO, creo en la sincronización, o de alguna manera en el destino que tienen las cosas y sus tiempos. El tiempo, ¿un invento?.
Sin embargo el título es el mismo, a pesar del año en que lleguemos. Y es ahí cuando resalto la frase: lento, pero seguro. Lento, pero sin pausa. En la montaña lo he escuchado, y se asemeja mucho a este camino. Desde el momento en que nunca lo abandoné. Estuve en el carril lento, hasta en algún momento me tiré a la banquina; pagué los peajes, lo importante es no haberme detenido nunca. No haber perdido el horizonte, a pesar de la niebla que muchas veces se nos cruza.

Los grupos y las presentaciones, comenzaban a ser una constante en los últimos años. Y una variable

Los grupos, comenzaban a ser una constante en los últimos años. Y una variable

La formación técnica, sin dudas, nos da un perfil para poder ganarnos la vida. Pero lo que rescato de este camino, más allá de lo técnico, es la formación humana. Muchos podrán decir que tan sólo conocemos acerca de números, álgebra, programación, computadoras y eso, tan solo sistemas (tan solo). Pero lo que hizo rica la formación que he recibido de la UTN, al margen de lo técnico, fueron los últimos años donde los profesores comienzan a transmitir, gracias a que tienen el oficio y el don de enseñar, sus experiencias, sus mensajes; frases refinadas también suelo llamarlas. Formadores de criterios, ese es uno de nuestros objetivos.
Lejos quedó ese mensaje de mi viejo que dejó mi primer día de cursada: “Buen Comienzo, Papá“, decía. Y todavía lo guardo. Pronto llegará “Buen Final, Papá“.
Y una arista de este título sin duda pertenece a ellos, a mi familia. Presente, física y espiritualmente. La infaltable pregunta de Elsa ¿Y cómo te fue? ¿Te dieron la nota?“, seguido de un aliento encubriendo la esperanza “Seguro que te fue bien“; y entre afirmación y pregunta de mi viejo “¿Fue difícil? ¿Tomaron algo complicado?“. Y Edu: “¿Y después cuantas te quedan?“. Ni hace falta mencionar a la Tía Aida, llamando desde su casa, prendiendo velas a cuanto santo adoraba, y festejando cada examen que dejaba atras. Todavía tengo incorporado ese mecanismo de llegar a casa después de un examen, o de un viaje, y esperar que alguien me diga “Llamó la Tía para saber como te fue“. Mecanismo indeleble, que no tengo intención en olvidar, al igual que a la inolvidable Tía Aida.

Y casi de repente, apareció lo que en algunas montañas denominan “cambio de pendiente”, y por lo general, es porque lo que viene, es aún más complejo de lo que ya recorrimos. Un proyecto final que parecía estar “controlado“, por diferentes circunstancias nos desafió casi como una buena despedida y un buen recuerdo de lo exigente de este último tramo. Ahora, un poco más distante (a penas unos días), agradezco este desenlace, que nos permitió ser protagonistas.
2 de Enero de 2010 | Ascenso al Cerro Franke | Vallecitos | Mendoza

2 de Enero de 2010 | Ascenso al Cerro Franke | Vallecitos | Mendoza

Así como hubo un cambio de pendiente, en el Co. Franke tuve mi punto de inflexión: 2 de Enero de 2010. Ahí brotó la energía que me faltaba para llevar adelante lo que restaba de nuestro proyecto final, no hay lugar a dudas. Con el cansancio al hombro de un año agitado, en todo sentido, volví con la claridad para cerrar de la mejor manera este ciclo. No se si es “cerrar” la palabra más adecuada.
 
Y digo último desafío refiriéndome no tanto a la parte “técnica” que obviamente se veía por completo involucrada en nuestra tesis, sino que nuestro mayor desafío como grupo fue justamente ese: funcionar como un grupo. También nuestro proyecto final nos pedía paciencia, sacrificio, tolerancia y voluntad. Tener la voluntad para seguir… tener la voluntad para seguir.
Y algunos antes, otros después, los cuatro integrantes de este equipo podemos sentirnos dignos de haber alcanzado ser Ingenieros. Todo haya sido por el ING delante de nuestros nombres… Eso fue todo.
Aula 604 c

Aula 604 c

Y orgulloso de mi último grupo, Funky Systems

Y orgulloso de mi último grupo, Funky Systems

Año Nuevo o Día Nuevo (anónimo?)

enero 5, 2010

Quizás dé lo mismo si se trata de un año nuevo…
o de un nuevo grupo de pertenencia,
de un nuevo lugar donde vivir,
de un nuevo amigo,
o de una nueva pareja.
Nada puede ser realmente nuevo si uno lo vive desde viejas actitudes.
Por eso deseemos intensamente
que no se nos vaya nuestro tiempo de vida en asuntos que realmente no valgan la pena.
Nadie vino a este mundo
a encerrarse en un lugar seguro
a lograr la aprobación de los demás,
a “matar el tiempo”.

El tiempo es algo precioso:
un recurso no renovable.
Que miremos hacia atrás sólo para cerrar los asuntos pendientes.
Es el único modo en que el pasado puede realmente pasar:
decir lo largamente callado,
hacerse cargo de los errores,
pedir disculpas,
y reconocer lo recibido,
dar las gracias,
comprender lo no comprendido,
dejar ir lo que ya no es…

Cerrar lo inconcluso es comenzar a hacer espacio para lo Nuevo.
Que sepamos pedir ayuda cuando la necesitemos para volver a pararnos sobre nuestros propios pies.
Dejarse ayudar es un buen antídoto para la omnipotencia o la necedad.
Que sepamos ayudar a quien lo necesite…
sin perdernos en el otro,
sin invadir ni manipular,
sin generar dependencia,
sin forcejear para que nadie cambie lo que no está dispuesto a cambiar.
Ayudar requiere el ejercicio de una solidaridad inteligente, consciente de sus trampas y de sus límites.
Que permanezcamos abiertos a encontrar verdaderos compañeros de Camino, afines a nuestra más íntima Esencia.
Como decía Vinicius:“La Vida es el arte del encuentro”.
No nos escondamos de la Vida. Vivir Vivo es poco frecuente entre los humanos.
Lo logran quienes trabajan para abrir su sensibilidad y su conciencia.

Que seamos parte de aquellos que, más que un “Año Nuevo”, celebran cada día un Día Nuevo, intensamente Vivos.

La Sociedad de la Nieve

agosto 28, 2009

Algunos fragmentos de este excelente libro…

Es fácil no creer desde el llano: es imposible no creer cuando estás a solas con la montaña.

Me di cuenta que lo que no se dice provoca dolor, y que hablar, cura.

La enseñanza que he recogido es que no hay nada mejor y de que dé más tranquilidad de espíritu que brindarse al otro, éste es el principal aprendizaje que he recibido y con él me siento en paz.

Durante mucho tiempo no pude pensar en todo ese proceso que tuvimos que hacer en la montaña, pasar de ser seres normales a convertirnos en hombres primitivos.

Vivir no alcanza, soñar es lo que importa.

En esa capacidad de adaptación, la mente jugó un papel definitivo, la mente del que se quiere salvar lo salva, pero la mente del que se entrega y dice “yo de acá no salgo y me muero”, se muere en una semana.

Aprendí en ese momento que uno es dueño del instante en que quiere terminar: yo podría haber elegido morirme y me hubiera ido en ese tránsito sereno, no necesitaba más que dejarme llevar, pero me brotó esa conexión con la vida y con mi madre.

Y descubro que los años pasan pero las sensaciones profundas se mantienen indelebles.

Cuando vives en la ausencia total de elementos materiales, les permites espacio a otras sensaciones, a nuevos sentidos, que es lo que quiero rescatar cuando vengo a la montaña, porque sé que al regresar a la civilización en parte volveré a perderlo.

La gloria existe, aunque sea breve y por espasmos.

Fue su forma de derrotar la tragedia que estábamos viviendo: no vivir en función de ella sino plantear sus propios objetivos y cumplirlos, hasta el último respiro.

Lo primero que aprendimos en la montaña es a decir la verdad.

¿Por qué mueren unos y otros sobreviven? La mayoría de las personas que caen del vigésimo piso mueren en el piso diecinueve. Faltan dieciocho para estrellarse contra el piso y ya se murieron de susto.

Lo único que nosotros tenemos para decir es que cada uno puede lograr lo mismo que nosotros si se propone remontar la cuesta y salir de su cordillera.

La necesidad forma a una persona para siempre.

Cuando bajé de la cordillera, el dolor lo dejé arriba, en la nieve, para que se congele.

Percibí que la pulsión por vivir 24 horas más trasciende edades y culturas y está presente en todos los seres humanos, en un campo de concentración o perdidos en una montaña. En una situación límite surge un impulso que te catapulta, siempre, para hacer otro esfuerzo más allá de tu límite.

Lo que me hizo entender que el placer y el dolor son relativos y subjetivos, que no hay un dolorímetro ni un angustiómetro para medir el sufrimiento.

Comencé a constatar, a un grado que jamás imaginaba, que el ser humano puede adaptarse a todo, si lo hace poco a poco, día a día, y fundamentalmente, creo yo, si nunca conoce el final.

Dejamos todo lo material y nos aproximamos a nuestra esencia, enriquecimos el espíritu, y nuestros talentos de seres pensantes funcionaron al máximo. Un grupo de moribundos semicongelados y famélicos, que ignoraba por completo dónde estaba, abrazándose para no morir de frío, sin ningún otro elemento más que afectos e inteligencia, encontró la salida, la espiritual y la física.

3 cumbres para mi tía

agosto 26, 2009

Intenso, emocionante, divertido, reconfortante. Creo que hemos respondido con dignidad al regalo que nos hizo la naturaleza estos 3 días. Fue un gran “SI” para personas que, tan solo, queríamos ¿caminar?.

Con la fuerte convicción y certeza de que nuestros seres queridos sólo mueren cuando se los olvida, este humilde esfuerzo es en tributo a mi, inolvidable, Tía Aida.

En la cumbre

En la cumbre

Tributo a la Tía Aida - Cumbre en el Cerro Champaquí

Tributo a la Tía Aida - Cumbre en el Cerro Champaquí

Cumbre en la Ventana

Cumbre en la Ventana

Cumbre en La Totora

Cumbre en La Totora

Cumbre en el Champa

Cumbre en el Champa

Magia Veneno (Catupecu Machu)

julio 28, 2009

Los inviernos de una noche,
Mañanas que fueron
Y ahora déjame
Sangrar en tus infiernos.
Las semillas de tu encanto
Van creciendo,
Vivo fuertes madrugadas
Que al otro día siento.
Piel de oro, rojo enfermo,
El amor ambidiestro,
De la luz hacia lo oscuro.
Magia veneno
De lo oscuro hacia la luz, todo nuevo.
Respirarse, emborrachar,
Morir y seguir viviendo.

Veo en partes lo que tu ves…
Quieras o no estás adentro
Veo en partes no sé si ves…
Entre lo dicho y lo hecho

Veo en partes lo que tu ves…
Quieras o no estás adentro
Veo en partes no sé si ves…
Entre lo dicho y lo hecho

Los amores,
El derroche,
Los finales abiertos..
Lo que habita en otros lados
Y aún no conocemos.
Lo que pides,
Lo que puedo,
Lo que queda en intentos.
Todo a punto de alterarse,
Siempre a todo momento.

Vuelto otro.. alter ego,
El costado siniestro
De la luz hacia lo oscuro
Magia veneno
De lo oscuro hacia la luz todo nuevo
Respirarse, emborrachar,
Morir y seguir viviendo.

Veo en partes lo que tu ves…
Quieras o no estás adentro
Veo en partes no sé si ves…
Entre lo dicho y lo hecho
(x4)

Entre lo dicho y lo hecho…

Si (Rudyard Kipling)

julio 8, 2009

Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu alrededor
todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas,
por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;
Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos!
Si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta
Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
Y nunca mas exhalar una palabra sobre la perdida sufrida!
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido
Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa
que la voluntad gritando: “persistid, es la orden!!”
Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;

Tuya será la tierra y cuanto ella contenga
Y -lo que vale más- serás un hombre! hijo mío!

Rudyard Kipling

Ascenso al Cerro La Cruz – Otoño de 2009 (Los Gigantes)

junio 15, 2009
Cumbre en el Cerro La Cruz

Cumbre en el Cerro La Cruz

Ascenso al Cerro Lajoso Otoño de 2009

mayo 17, 2009

No todo es negativo. Hay que aprender y saber ver lo positivo de las situaciones, del tiempo transcurrido. Sino parecería que uno no cambia, que no toma decisiones, que todo lo que hace no tiene sentido, al menos para uno mismo. De alguna manera, creo que lo comencé a enfrentar, al menos desde este aspecto. Es verdad que algo nos une, a todos aquellos que decidimos caminar sobre una montaña, y sentir que tenemos la oportunidad de acariciarla en lo máximo, en su cima o cumbre, como quieran llamarla. Pero ese mismo proceso, el de caminar, el de dar cada paso que sumarizados se transforman en metros, y en kilómetros, hay algo interno que nos hace darlos. Cada uno es importante, cada paso es importante. Como alguna vez lo resumí en “cada paso habilita el siguiente”. El recorrido, el ascenso, y el descenso, creo que es un proceso interno hacia nosotros mismos. Hacia lo más interno de nuestras almas. Y cuando llegamos a ese lugar tan especial, donde todo es tan frágil pero a la vez tan auténtico, es donde las emociones le ganan a nuestros escudos racionales, y fluyen, como si nada, hasta quizás dando lágrimas que dejan la huella de que hemos llegado, independiemente del lugar geográfico que hayamos alcanzado. La famosa “cumbre”, es algo simbolico. La cumbre la alcanzamos cada vez que nos encontramos conectados con nosotros mismos. Y que bueno habernos encontrados en esta situación climática por demás adversa. La lluvia combinada con un intenso frío, demarcaba por demás lo importante que era sentir en nuestro interior el calor que nos mantenía vivos, y nos daba la fuerza, por pequeña que fuera, de dar el siguiente paso, pasadas las más de seis horas de trayecto. Es verdad que todos los que allí estabamos teníamos experiencia en montaña, inclusive en alta montaña por poca que fuera. Eso nos hacía un grupo fuerte. Y mi mochila, era una de las más livianas de todos los viajes que pude realizar. Y ya creo que la mochila es una gran analogía con la vida, con los sentimientos que uno lleva al hombro, y que muchas veces no logra dejarlos, soltarlos, expresarlos, para viajar más liviano. Pero como comenzaba escribiendo, hay que verle el lado positivo, cada vez está más liviana.

Como el cangrejo (Ivan Noble)

mayo 17, 2009

Parece casualidad, que justo ahora conozco este tema?…

Otra vuelta de tequila
y tu nombre resbalando
por entre los dedos flacos
de esta tarde gris

Todo lo que no nos dimos,
las caricias mal rimadas
vienen de arrebato
a desteñirme el corazón

Y en el trabalenguas de mi soledad
soy ambidiestro para todo
menos para olvidar

Y vos decis que el miedo no deja pensar,
pero la suerte nunca juega limpio
si no le guiñás un ojo…

Masticando sueños
voy para atrás como el cangrejo
¿Cómo se entierran amores
que no paran de respirar?

Borracho y enfermo
voy gambeteando los espejos
para no verte dormida
en cada rincón de esta canción

Salgo a trasnochar recuerdos
entre amigos y botellas
que cuando se apagan
duelen más que un bisturí

Y asi están las cosas, viejo:
mucha cancha embarrada,
demasiadas flores
para tan poco jardín…

Y deshojando las cenizas de este amor
soborno a mi lengua
para no nombrarte más

Y no me jures “yo te quise de verdad”
que la verdad, muñeca,
siempre muerde si no la mimás un poco…

Masticando sueños
voy para atrás como el cangrejo
¿Cómo se entierran amores
que no paran de respirar?

Borracho y enfermo
voy gambeteando los espejos
para no verte desnuda
en cada rincón de esta canción

El Fantasma (Arbol)

mayo 4, 2009

Salgo volando por la ventana, y tantos días quedan atrás
Ya no me duelen todas las cosas que ayer me podían molestar
Son cajones que se cierran para que nadie los vea.Son palabras que no pude decir
Pero ya no me importa, porque nada me toca, y no hay nada vivo dentro de mi
Floto en el aire desde esta tarde, cuando mi cabeza
explotó
Ahora el piso es de nubes y me asomo cada tanto a espiarte desde donde estoy
Y veo, y vuelo
Y veo, y vuelo
El barrio se ilumina y la noche se hace día. Brilla como un árbol de navidad
Y estoy alto muy alto, y las luces de los autos que se frenan cada tanto, y vuelven a arrancar
Y veo, a la gente corriendo como una coreografía sin fin. Y vuelo como en una avioneta, el olor a fugazeta que cocina mamá
Y me acuerdo de aquél día en que decías: “Si pudieras ser un pájaro ¿Qué harías…?”
Ahora que floto y no siento lo que toco y la gente no me ve pasar
Voy a aprovechar para ir a buscarte, y contarte como es todo por acá
Algunas mañanas pasa la abuela Yolanda y nos vamos juntos a pasear
Y te manda un saludo el marido de pocha. Que me juega al ajedrez y no le puedo ganar
Y dale para adelante con el pibe de a la vuelta, que a la tarde te pasó a visitar
Yo te sigo esperando, porque nada me apura y algún día todos vienen para aca
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo)
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo)
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo)
Y lloro (y lloro) un poco (un poco)